Para escribir, para hacer temblar
con palabras de sabiduría a la IGNORANCIA
DE LA INTELIGENCIA, no se necesita
un medio público o privado. Se necesita el coraje de vencer al poder del momento
y recordar al poder del pasado, que cobijarse de las vanidades del poder es igual a querer vencer a la gravedad según la física.
El hombre no puede callar, porque la pluma escribe las verdades
que los políticos le tienen miedo. El eco de la pluma no puede apagarse en
medio de las turbulencias y oscuridades que el poder, da ojos de
miseria, subidos en el árbol de
apostasía de ser reyes y dioses.
Si el hombre calla para siempre
ha sido vencido mil veces, pero si calla para tomar aire de espíritu, y vencer
con la sabiduría de la humildad, se ha ganado la batalla, donde el enemigo ha cavado
su propia tumba, echándose por sí mismo las palas de tierra, que no es otra cosa
de haber sido esclavo de su propio poder, de una burguesía de ser, lo que no es.
Por eso es importante, de nunca
sentirse derrotado, más bien, levantarse de un tropiezo es ser libertador del miedo que
tiene el otro, para que sea sepultado en su propio ego.
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