viernes, 29 de diciembre de 2017

Cuando se apaga el editorial de un périodico

Para escribir, para hacer temblar con palabras de sabiduría a la IGNORANCIA DE LA INTELIGENCIA, no  se necesita un medio público o privado. Se necesita el coraje de vencer al poder del momento y recordar al poder del pasado, que  cobijarse de las vanidades del poder es igual  a querer  vencer a la gravedad según la física.

El hombre no puede  callar, porque la pluma escribe las verdades que los políticos le tienen miedo. El eco de la pluma no puede apagarse en medio de las turbulencias  y  oscuridades que el poder,  da ojos de  miseria,  subidos en el árbol de apostasía de ser reyes y dioses.  

Si el hombre calla para siempre ha sido vencido mil veces, pero si calla para tomar aire de espíritu, y vencer con la sabiduría de la humildad, se ha ganado la batalla, donde el enemigo ha cavado su propia tumba, echándose por sí mismo las palas de tierra, que no es otra cosa de haber sido esclavo de su propio poder, de una burguesía de ser, lo que no es.

Por eso es importante, de nunca sentirse derrotado, más bien, levantarse  de un tropiezo es ser libertador del miedo que tiene el otro, para que sea sepultado en su propio ego.

El poder de la palabra es única cuando, se la define,  no como un intelectualismo, pero si como el poder de cambiar toda una estructura.  Una trasformación de hechos y no de demagogias que roban la esperanza de un pueblo

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