martes, 9 de febrero de 2016

La ONU se pronuncia sobre en garantizar aborto en países con zika en función al artículo del diario la Hora del sábado 6 de febrero del 2016



Primeramente no encuentro palabras para enfrentar el concepto que define la ONU frente a la nueva enfermedad que está atacando  a los países  en especial a los países Latinoamericanos. De buscar un  culpable que es el hombre, un inocente que no ha pedido nacer   y que ha sido concebido sea por la lujuria, el placer o el mismo amor como pareja dentro del matrimonio bendecido por Dios.
Un inocente que antes de nacer tiene por enemigo a su propia raza, el  mismo hombre esclavo de la razón para favorecer a una  minoría egocentrista mimadas por el poder y con un miedo que socaba su intelectualismo en la ignorancia de querer matar al inocente de inocentes.
Es imaginar el susurro de las voces de las grandes reuniones como salvadores del  mundo, de apuntar con el índice y dar una orden esto se hace,   como si estuviéramos en los circos romanos que el emperador romano tenía la verdad absoluta.
El hombre cerrado en su escepticismo, de  caminar como el cangrejo, vendado con su propia verdad, olvidando que hay otras formas de vencer esta enfermedad. La ONU como representante de las naciones de todo el mundo está preocupada más, por  convertirse en inmunes a todo lo que pasa en los países pobres, mirándonos con su  mirada entre admiración y necesaria  como unas verdaderas  cloacas.
Matar a un inocente es un aplauso, una felicitación, pero matar en una guerra por el poderío del más fuerte, se habla de civismo, patriotismo, derechos, etc. Un fetichismo de la propia locura del poder por el poder del expansionismo tecnológico que son los que han creado las  nuevas enfermedades.
Como el hombre le tiene miedo a la verdad, de enfrentar su identidad, busca lo más fácil, un culpable de un  inocente,  de un ser humano que se forma dentro del vientre de su madre, en su silencio está diciendo mil verdades  que no es escuchado, porque el hombre no le gusta oír la verdad, siendo opacada por los ecos de las melodías mercantilistas, monetarias.

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