domingo, 31 de julio de 2011

Ciudadanía y Democracia.

La ciudadanía tiene un poder único para determinar su bienestar social, cultural y político.
Cuando se habla del bienestar social nos referimos al comportamiento del hombre frente a la lucha de sobrevivir en el medio en que se encuentra, dentro de su habitad como un ente social y demócrata.
En lo cultural implica el comportamiento antropológico de creer en un ser superior (Dios). Primeramente por miedo al origen de la tierra y sus componentes de la naturaleza y dos por saber si existe o no Dios. Esto implica que el hombre como ciudadano, un rango ganado tiene la facultad de experimentar o de dudar.
Cuando el ciudadano entra en la duda, la democracia tiembla por no saber enfrentar la verdad del hoy, es decir por vivir de la historia o del futuro como ilusiones y sueños sin bases. Se esconde de su propio YO
En lo político se enmarca en saber ejercer el poder otorgado por el pueblo conformado por los ciudadanos. Cuando el hombre o ciudadano puede manejar bien estos tres aspectos hay un fruto, un nacimiento que es la democracia. Donde se puede vivir el bien común de acuerdo al aporte de sus talentos desarrollados
1. En el aspecto electoral que se puedan manejar bien la oposición como mayoría o minoría para fortalecer la democracia y no caiga en el pecado de la demagogia y en una sola verdad absoluta,
2. En el aspecto de ciudadanía, como el rol de garante de los derechos de ser elegido, elegir y fiscalizador de la calidad de la democracia, dentro de los parámetros de la tolerancia de las minorías como oposición.
3. En el aspecto del bienestar, que se fundamenta en el centro de la familia, como el motor para cubrir las necesidades materiales y espirituales, es decir los valores.

Con estos tres aspectos se puede profundizar el comportamiento del hombre (ciudadano) en el entorno político de una sociedad para el desarrollo. El objetivo es mirar siempre el bien común.

Nixon Maldonado Montaño

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