Es verdad que todo ciudadano tiene derechos y deberes dentro de un conglomerado, país o estado. La constitución lo dice, pero la aplicación real en un ciudadano no se da. El ciudadano no tiene la educación y preparación para discernir y tomar decisiones.
El poder político utiliza al ciudadano para la aplicación del mandato de elegir a sus representantes, para ser representados en los tres poderes y ahora un quinto poder. Hasta ahí llega el estatus del ciudadano. Pero la otra cara de la moneda lo ignora y no le interesa.
El problema radica que la democracia no es fortalecida por el poder ciudadano, sino por una minoría que se hace llamar líder político. La ley jurídica no funciona mientras no se recupere la identidad del hombre, como un ente pensante de raciocinio para tomar decisiones comunes.
Nixon Maldonado Montaño
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