martes, 24 de marzo de 2026

 

EL HOMBRE LIBRE SABE EMPRENDER.

 

 

El hombre se ha olvidado que es un esclavo de sus propias concupiscencias, de no poder discernir el lenguaje de DIOS, que son los acontecimientos diarios que tiene el hombre.  Estamos por vivir la PASCUA DE RESURRECCIÓN, la fiesta de las fiestas, la libertad del Hombre, el descendimiento, la muerte del hombre viejo, que vive de los razonamientos, quedando enterrado en el agua bautismal.

 

El vivir en la esclavitud no permite que haya Esperanza, Emprender, ponerse en marcha, perder el miedo, viviendo el hoy. La pregunta es: ¿Cuál es la esclavitud que le permite al Hombre vivir en un pedestal? El Papa Francisco (+) lo explicaba “HAY UNA ESCLAVITUD QUE ENCADENA MÁS QUE UNA PRISIÓN, MÁS QUE UNA CRISIS DE PÁNICO, MÁS QUE UNA IMPOSICIÓN DE CUALQUIER GÉNERO: LA ESCLAVITUD DEL PROPIO EGO”

 

Un ego que crea la ceguera de no poder ver más allá de la realidad del Hombre, como un ser pensante con raciocinio. Se queda oyendo las narrativas que el Hombre sufre, porque no tiene dinero, que el culpable es el otro, el contrario a la razón del poder del ego.  Se cierra la visión de ver que hay oportunidades, pero se necesita el coraje de tener la voluntad de amar en Espíritu y verdad.

 

 El amor devuelve la visión de poder fomentar los cuatro pilares fundamentales para emprender en liberad, verdad y decisiones reforzadas dentro del entorno familiar.

 

El primer pilar es saber TRASMITIR, el coraje, la potencia del esfuerzo, que nada es fácil, pero cada paso firme, construye un camino de libertad, para oler a Cristo, oler a Emprendedor. Es trasmitir el liderazgo de una Identidad libre, de no dejarse vencer de una palabra “NO”, que un tropiezo es el camino del éxito, el “NO”, significa graduarse de la universidad de la Vida, el título que permite emprender, rompiendo esquemas de un intelectualismo mercantilista que no busca el servicio, simplemente el “EGO” de ser un profesional sin haber quemado suela, “SER” sin tener Identidad.

 

Un segundo pilar es recocer los TALENTOS, que DIOS da al Hombre para que emprenda, no se quede con una idea, con el Título colgado en la pared, transportándose a vivir en el pasado, recordando una historia. ¿Por qué me pasan a mí las cosas?  él porque de la mala suerte, sin saber luchar, pelear una guerra de sembrar para cosechar. Ya lo decía San Agustín “DIOS NO DICE: TIENES QUE SER MENOS DE LO QUE ERES, SINO CONOCE LO QUE ERES”

 

El tercer pilar es aprender a vivir el TIEMPO, que no se convierte en enemigo, sea el aliado para que el Emprendimiento pueda florecer. San Agustín lo explica con un entendimiento de amor “¿QUÉ ES, PUES,  EL TIEMPO? SI NADIE ME LO PREGUNTA, LO SÉ; PERO SI QUIERO EXPLICÁRSELO AL QUE ME LO PREGUNTA, NO LO SÉ. LO QUE SÍ DIGO SIN VACILACIÓN ES QUE SÉ QUE SI NADA PASASE NO HABRÍA TIEMPO PASADO; Y SI NADA SUCEDIESE, NO HABRÍA TIEMPO FUTURO; Y SI NADA EXISTIESE, NO HABRÍA TIEMPO PRESENTE”. La vida es el presente, la verdad que el tiempo es de DIOS.

 

El cuarto pilar que todo tiene un TERMINO, como lo dice el refrán “No hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista”. Enfocados que la vida es de trabajo, constancia, paciencia, resiliencia, para cosechar. El punto final de un camino que termina, para volver a empezar un camino de servicio, el conocimiento con la experiencia, lo razonable con el discernimiento, el miedo que es vencido por el amor. Los procesos para Emprender, pueda florecer, cuando el ego se esfuma por la decisión de buscar las medallas invisibles, el existir, para ser libres en Espíritu y verdad.

 

El reconocer a DIOS como padre, el Hombre es libre, la capacidad de amar al prójimo, el timón para emprender, con la brújula del tiempo marcando el norte, aportar al desarrollo del pueblo, en sabiduría. Es la hora de cambiar la hoja del Libro de la vida, enseñar al Joven, que sueñe, sin perder la Identidad.

 

Desde tú propio razonamiento, puedas contestar, “SOY LIBRE”, el tiempo propicio para discernir, sin pelear con el tiempo, buscando la empatía, sabiduría, el amor. Construir Familia, los cimientos de un desarrollo real.

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