Domingo de
Ramos
Hemos vivido el DOMINGO DE RAMOS, el reconocimiento que Jesús
es el Mesías, el REY. La realidad actual. ¿Reconocemos que Jesús es Hijo de
Dios?, nos quedamos en la teoría, en la palabra, que ha perdido el poder, la
esencia de un Hombre libre, por los miedos de un razonamiento egoísta, que
entra a vivir, la búsqueda de un poder efímero, creando la división ideológica
sin identidad, sin el discernimiento y raciocinio, para palpar la realidad del
hombre que ha puesto la esperanza en los políticos, en la Democracia, sin
educación, sin valores, para tener un norte, el emprendimiento del desarrollo.
Ya lo decía el Papa Francisco (+) “JESÚS NO ES UN ILUSO QUE
SIEMBRA FALSAS ILUSIONES, UN PROFETA ‘NEW AGE’, UN VENDEDOR DE HUMO, TODO LO
CONTRARIO: ES UN MESÍAS BIEN DEFINIDO, CON LA FISONOMÍA CONCRETA DEL SIERVO, EL
SIERVO DE DIOS Y DEL HOMBRE QUE VA A LA PASIÓN; ES EL GRAN PACIENTE DEL DOLOR
HUMANO”. El problema serio, no poder palpar el dolor de un Padre, el dolor de
una Madre, el dolor de un enfermo de cáncer, el dolor de un estudiante, el
dolor de un desempleado, etc.
El hombre sin DIOS no puede ver el dolor, se enfoca en una
estructura política der ser el “YO” el juego del ajedrez, llegar al jaque mate
con la inteligencia, que el peón muera, para crecer sin desarrollo. Entra el
juego de la estupidez, que arrasa con la ignorancia, evitando la investigación,
la educación académica y familiar, para consolidarse en el poder de una
Democracia sin los sentidos clásicos de la neurociencia.
Pero el Hombre se golpea el pecho, quedándose en el “YO”
pecador, la imagen angelical, el sepulcro blanqueado, la muerte óntica (perder
la esperanza y ya no creen en nada) del Hombre, que busca vivir de los
derechos, sin emprender, sin sembrar el grano de semilla, que muera, pueda
nacer la raíz, haya el florecimiento, cosecha. Saborear el trabajo de sembrar,
la cosecha del fruto de la constancia, de saber soñar, la jugosidad de esperar
en DIOS, la sabiduría para podar la planta y de fruto.
Implica que el Hombre pone a DIOS en un segundo plano, talvez
tercero, etc. No hay el engranaje de los
conceptos y procesos para el desarrollo de un pueblo. El Banco
Interamericano de Desarrollo (BID), en
su boletín “Mercados y desarrollo Cómo la competencia puede mejorar vidas”,
determina las directrices en tres ejes: 1. Integración de mercados, 2.
Regulaciones inteligentes y competencia con empatía para aumentar la
producción, 3. Fortalecer la Institucionalidad, la competencia de una
estructura de mercado.
La teoría está ahí, lo macro, pero
necesitamos que el Hombre no pierda el “TEMOR DE DIOS”, que significa perder el
Espíritu de sabiduría, el discernimiento, para determinar el aparente bien. El
perder la sabiduría, se vive la división entre: malo y el bueno; socialista y
el capitalista. Perder la identidad, vivir la viveza criolla, el robo
intelectual, la religiosidad natural, los milagros sin trabajar, pero
banquetear. El Hombre católico y más religiones que DIOS es bueno si tienes,
dinero, pinta, trabajo, éxito, sin palpar el dolor del hombre de campo, que
deje de producir, para emigrar a la ciudad, la creación de los focos de pobreza
material, espiritual.
La importancia de haber vivido el
Domingo de Ramos, de reconocer a Jesús como el Mesías, a la semana es
crucificado. Significa que puedo ver, dentro del contexto de un sufrimiento,
puede ser la puerta para emprender, ponerse en camino, emprender. Puedo
escuchar la voz de DIOS, o me quedo escuchando el populismo de la clase
política, ofrecer y no cumplir. Que puedo oler, oler a Cristo Resucitado, o
simplemente oler el poder, la metáfora de un espejismo que hay trabajo,
emprendo sin raíces.
La importancia de saber tocar.
Busco tocar a Dios, ser libre, vivir la PASCUA DE RESURRECCIÓN o quedarse en el
viernes Santo, la muerte, encerrado en la mala suerte, en el monologo de
preguntarse y responderse.
Es la hora de volver a la
conversión, SER CRISTIANO, escuchar la voz de DIOS, de salir, dejar. Pero la
pregunta ¿que dejo? El cristiano es un verdadero Emprendedor, que lleva las dos
caras de la moneda: Atestiguar que Dios es Padre y vivir la parte apostólica,
anunciar que DIOS existe que es una verdad.
El desarrollo de un pueblo se basa
en los cimientos de un cristianismo, de emprender, crear empresa. Tú decides.
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