EL EMPRENDIMIENTO ES VENCER LOS
MIEDOS: DEL FUTURO, LO MIEDOS DE SER FRACASADO.
El
Hombre no se da cuenta que es lo que vive, una situación del sistema nervioso,
la incertidumbre del futuro que no existe, pero lo hacen presente, para entrar
a vivir el pánico desde el punto de vista económico, que bloquea, que hay una
esperanza, una luz al final del túnel. Pero se crean espejismos, que vive en
sus propias esclavitudes de concupiscencias, decisiones mal tomadas, que toca
enfrentar las consecuencias.
El
hombre es una creatura, creada a imagen y semejanza de DIOS (Génesis 1: 26-29).
Bendice al Hombre para que sean fecundos, multiplicaos y henchid la tierra,
someterla. Tiene un raciocinio para ser feliz, trazar un nuevo camino, un camino
de emprender, crear, hacer empresa. La reactivación de la economía de una
sociedad que espera cambios coyunturales y estructurales.
El
hombre crea ese miedo que separa entre sabiduría de hombre de bien y el mal por
el mismo egocentrismo que deja ir al extremo de someterse a los miedos de
ansiedad del fracaso, el miedo de entender ¿Quién soy YO? Carl Jung (psiquiatra
y psicólogo suizo, fundador de la psicología analítica), da su definición “EQUIPARÓ
EL MIEDO CON EL “ESPÍRITU DEL MAL” Y LO VIO COMO “UNA ADMISIÓN DE INFERIORIDAD”
La
pregunta es. ¿Cómo nace el mal, el miedo? La Biblia enumera en varios capítulos
y versículos. El primero (Génesis 3: 8-12). El miedo no acepta la verdad, que cometí un error por:
SER, el COMPLEJO DE INFERIORIDAD, BUSCAR UN CULPABLE. Que pasa si el Hombre
tiene libertad, libre albedrio para tomar decisiones. Porque se toma decisiones
opuesta a la verdad. El Papa León XIV ya lo explico” A MENUDO OCULTAMOS
NUESTRAS HERIDAS POR ORGULLO O POR EL TEMOR DE PARECER DÉBILES. DECIMOS “NO
IMPORTA”, “YA HA PASADO TODO”, PERO NO ESTAMOS REALMENTE EN PAZ CON LAS
TRAICIONES QUE NOS HAN HERIDO”. Este mal crea un miedo de crear los monólogos:
Preguntarse y responderse ¿Por qué a mí? ¿Qué hice? ¿En que falle? Preguntas
que no tiene respuestas si no busca la ayuda de DIOS.
Pedro
cuando se empieza a hundir en el agua, el momento de ver su debilidad, se
hunde, pierde la FE (Mateo 14: 29 -31). Es la debilidad de un emprendedor de no
creerse que es capaz de encontrar una oportunidad (romper paradigmas), de
soñar, tener esperanza y hacerlo realidad. Volver a recuperar, revivir la
resiliencia, que puedo, si se pude, lo voy hacer.
Juan
Pablo II (+) nos enseñaba “QUE LA FE NO SE TRATA SOLO DE REZAR, SINO DE ACTUAR
CON AMOR, VERDAD Y ESPERANZA. INVITÓ A LOS CREYENTES A ABRIR SU CORAZÓN, A NO
TEMER AL FUTURO Y A CONFIAR EN QUE DIOS SIEMPRE ACOMPAÑA CADA PASO DEL CAMINO”
El
Hombre no sabe elegir, ni pedir: Elige siempre poder, menospreciamos el poder
de la palabra. No sabemos pedir, exigimos, que nos merecemos por decir que se
hace el bien. La soberbia del Hombre que piensa que DIOS está a disposición de
la inteligencia, del razonamiento intelectual de no querer caminar dejando
huella.
El
libre albedrio que tiene el Hombre, si eligiera ESPERANZA y pidiera SABIDURÍA,
DISCERNIMIENTO. El miedo se esfuma, creando un Hombre fuerte, poderoso, en
SERVICIO, dar, compartir, cooperar, que, en sí, es el ÉXITO, el nuevo camino de
esfuerzo, constancia, saborear la cosecha de lo sembrado.
Emprender
es vencer los miedos, porque se vincula directamente con la investigación,
crear los hábitos de: Leer la esencia del libro de la vida, el corazón de la
creación. Fortalecer la esperanza, se puede perder todo, menos la esperanzad en
DIOS. Vivir la pasión de hacer lo que le gusta, para ofrecer un servicio,
cubrir una necesidad tangible, espiritual.
Necesitamos
un cambio radical, volver a las estructuras reales del Hombre: Fortalecer la
Familia con la relación directa de la Academia (Universidad), para crear la
Escuela de Emprendedores, de perder el miedo de volver al campo, trabajar la
tierra, sembrar una semilla, para tener la paciencia de la cosecha, saborear el
nuevo fruto de la: Conciencia, esperanza, trabajo, educación, cooperación.
En
definitiva, es perder el miedo, de ser un fracasad. Tener el optimismo de un
soñador, por amor a DIOS, la FAMILIA, dejar la herencia a los hijos, la nueva
generación, la FE, la ESPERANZA, que siempre se puede volver a Emprender,
levantarse de varias batallas, sin perder la guerra.
Tú
decides, subirte a la carreta del emprendimiento, de vencer los miedos.