Pascua de Resurrección: Cristo ha Resucitado, verdaderamente ha Resucitado
La Pascua de Resurrección representa en la vida del hombre: La muerte del hombre viejo, el nacimiento de
un nuevo hombre en Espíritu, donde Dios reconstruye todo nuevo, de curar las
heridas de los sufrimientos causados por lo general por la propia razón, en tener
la respuesta a toda la vivencia de la vida. Respuesta a la inteligencia como un
ego de ser en primera persona, de no cometer errores.
Vivir la Pascua de Resurrección, es experimentar la presencia
de Dios, la libertad de una esclavitud de los propios razonamientos que no le
permiten al hombre ser feliz y se enfrasca en teorías revolucionarias,
políticas, de buscar siempre un culpable del porqué de los sufrimientos, perdiendo
el valor real de la palabra, para buscar soluciones en base de conceptos de
intelectualismo sin el verdadero acoplamiento a la vida real.
La libertad del hombre de su propio conocimiento de
superioridad, de mirar siempre con un poder de la lógica, la excusa perfecta de
justificar los errores o maldad, de imponer como verdad una mentira en base a
lo que se vive sin el resplandor del amor, la verdad que no mata, pero te hace
libre.
Encontrar la libertad de esclavitud heredada y madurada con
el tiempo, desde el momento que empieza a saborear la sazón de poder, de
superioridad, que no es controlada por la estructura de la familia, porque deja
la ventana abierta y se esfume el estado de gracia que tienen los padres
Un estado de gracia que otorga Dios a todos los padres sin
excepción alguna, que se opaca y pierde la luz el momento que se anulan los
valores, desaparece Dios de la vida del Hombre y nace el Dios propio, un
egocentrismo, procesando el aprendizaje desde un solo punto cardinal, el punto
de vista de mi conveniencia. Se pierde el trasmitir la Fe, la herencia
fundamental de sabiduría.
La inteligencia artificial que cambia la estructura del orden
fundamental de una libertad absoluta para entrar a la esclavitud
silenciosamente, por ejemplo: Trabajo, profesionalización, capacitación, viaje,
confort, familia, Dios. Lo contrario según la estructura de la sabiduría sería:
Dios, familia, trabajo, confort, etc.
Estas estructuras son las que generan los enfrentamientos de
quien tiene la verdad, el hombre por el hombre, la lucha de clases sociales, el
causante de la pobreza personal, como la inteligencia sin educación, que lleva
a la prostitución de sus principios y valores como algo normal por obtener un
mérito, creando el molde para una secuencia de normalidad.
Una normalidad cuya consecuencia la sufren los inocentes que
son los hijos que llegan sin pedir, pero con su propio razonamiento que ya no
saben que es una Pascua de Resurrección. Donde Dios ha vencido a la muerte y
regresa victorioso del infierno.
Dios ya no asoma como la fuente de la sabiduría dentro la
familia, ha cambiado de dirección. Ahora o nunca, es hora de trabajar, de
aprovechar la juventud, la productividad y en la vejes buscare a Dios. Mientras
tanto hay que dejar la herencia a los hijos, la responsabilidad al trabajo, de
estudiar para ser y ser inteligente.
Vivir la Pascua de
Resurrección se ha convertido en la tristeza de quedarse en la muerte, el
viernes santo. Pero es algo más trascedente, que la libertad está a la puerta,
es morir a la razón para tener una experiencia que Dios es padre y es un Dios
de vivos.
Cristo ha resucitado, verdaderamente ha resucitado, la
expresión que el hombre debe expresar cuando ha descubierto que ha estado ciego,
muerto de su ser, con el sufrimiento que cala en su vida, sin entender que en
el sufrimiento se lo encuentra a Jesucristo Resucitado.
Pero hay una verdad que Dios ha vencido a la muerte, eres libre. Te extiende la mano. Lo aceptas
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