lunes, 13 de febrero de 2023

 

¿Y ahora qué?

 

Hemos vivido un proceso electoral 2023 donde hay ganadores y perdedores, que es lo que fortalece a la democracia, que el ciudadano tiene la opción de elegir, de acuerdo a su criterio, inteligencia y sabiduría. 

 

El circulo o proceso de la vida es: Caer y levantarse, enfermarse y sanar, frío y calor, luz y oscuridad, perder y ganar, vida y muerte. Corrientes que no se pueden cambiar, la dialéctica del destino, que tiene su propio rumbo.

 

Se empieza a escuchar susurros leves, sin identificación, que hay un fraude electoral, no aceptar los resultados de un ganador y un perdedor. El perdedor acentúa su voz, con un eco de justicia, defensores de la democracia para un beneficio propio.

 

Los ganadores, el festejo de un resultado. En teoría la esperanza del pueblo, un eco de ser escuchado, la solución de algunas necesidades, en fin, la alegría de vencer al propio ego, para cumplir lo ofrecido en campaña, que la mentira sea verdad, que su palabra de ganador no pierda su valor y se convierte en mentira.

 

El peligro del poder, creerse mejor, tener el derecho ser merecido, donde los conceptos crean hipótesis, con una sola respuesta, la razón de los intelectuales, se pierden la voz, el silencio para oír los resultados. No ´puede ser. ¿Y ahora qué?

 

Los resultados no fueron los esperados, el poder quiere empezar una nueva democracia, o volver a gritar. ¿Y ahora qué? Saborear unos instantes la gloria de vencer las promesas en lo imaginario de las palabras, en la ignorancia como verdad, que ganan los que llevan imagen de la demagogia, la mentira hecha promesa para volver a vivir el presente, el hoy, la realidad, de un ser humano, criaturas de Dios.

 

¿Y ahora qué?, ¿Quién gano? Los intelectuales luego del desmayo, que sus oídos vírgenes de política, escuchan los resultados del exit poll. Hay que esperar el pronunciamiento de las autoridades Electorales. No puede ser, según mis cálculos soy el ganador. Fraude, la voz de protesta, de abrir las urnas, el conteo voto a voto.

 

No lo puedo creer, el culpable es el señor…, para que decir el nombre, si lo han hecho más popular, que es la pieza clave para el jaque mate. ¿Y ahora qué? Hay fraude, hay que gritar, perdí la oportunidad de ser el nuevo rico, de vivir de la política, sin el verdadero servicio al pueblo.

 

Con todos estos acontecimientos podamos valorar el rol fundamental de la familia, para crear educación, sabiduría y temor a Dios. Despertar de los vientos que ofrecen por ofrecer, que aprovechan el sufrimiento del hombre, su propia esclavitud de valores sociales creados para el momento y no discernir lo bueno de un aparente bien.

 

Estamos viviendo el ego en primera persona, el yo que lo sé, soy el que soy por ser la persona idónea que necesita el pueblo. Quince candidatos para alcalde y doce para prefecto, en relación a la población. Se evidencia la soberbia, la ansia y gula de poder, que permiten que entren a la contienda política movimientos sin aceptación, pero si con la audacia de quedar en la historia de haber sido candidato.

 

Se ha vivido el enfrentamiento del hombre por el hombre, por causas vanas, sin norte, sin identidad, simplemente ser esclavos de tal ideología sin saber lo que son, pero si pueden gritar que la culpa es del señor….

 

Queda demostrado de acuerdo al diario vivir que el hombre si educación, sin Dios, vivirá siempre con las letanías que el otro es el culpable, de vivir en la mendicidad de falta de amor, extendiendo la mano, pidiendo afectos.

 

¿Y ahora qué?, seguir en la mendicidad de un trabajo o cambio de hoja, para generar mi propio trabajo, el emprendimiento, hacer empresa familiar.

 

Tú decides.

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