¿En el poder de la democracia quien
ha ganado?
El cinco de febrero se realizaron las elecciones seccionales,
el referéndum, la Democracia, el derecho a elegir, el poder del pueblo.
¿Qué elijo?, el poder que se entrega al hombre para que
gobierne, la sabiduría para servir al pueblo, el conocimiento de justicia e
igualdad. Elijo el poder de saber administrar los recursos, el poder de la riqueza.
En el libro de la vida hay una cita bíblica “Eclesiástico 10:
2-4 Según el juez del pueblo así serán sus ministros, como el jefe de la
ciudad, todos sus habitantes. El rey sin instrucción arruinara a su pueblo, la
ciudad se edifica sobre la prudencia de los dirigentes. En manos del Señor está
el gobierno de la tierra, a su tiempo suscita para ella al que conviene”.
El hombre ha perdido la sabiduría, para entregar el poder, ha
perdido el norte, la luz que brilla el camino del conocimiento de saber elegir,
porque ha desviado su corazón al poder de las pasiones, al poder de
superioridad, al poder de la inteligencia, que lo lleva al hombre a vivir en
soledad con un poder sin decisiones, sin obras, sin amor propio.
La noticia del día es la acusación, el fraude, el robo, en
fin, a dar respuestas del porqué, el suceso que incomoda al hombre de perder el
poder. Pero ya dice la palabra de Dios que el “rey sin instrucción, arruinaría
a su pueblo”. Nos referimos a la
educación de valores, de la ética, de la integridad, al eco del más débil, la
justicia de Dios y de hombre.
La democracia pierde su poder porque entra el egoísmo, la
concupiscencia de tener el poder, no ceder a la ambición, entra la división. Da
origen al cortejo, al mimo, a la demagogia, la mentira piadosa del hombre
político, pero mata al pueblo cortando el cordón umbilical, entre Dios y el
hombre.
El hombre queda huérfano de Dios, para ser adoptado por la ignorancia,
por el hombre que se proclama Dios, el hombre de los ofrecimientos, que ofrecer
no sufrir, la imaginación e ilusiones que no hay probabilidades que se
den.
El hombre se queda con la inteligencia, de buscar el culpable
de los sufrimientos, llevarlos a la justicia, que sean declarados culpables. La
respuesta en letra mayúscula, la expresión del medio de comunicación, se ha
hecho justicia. Pero el pueblo sigue sumergido en su propia ignorancia, en su
esclavitud de pensamiento, de esperar en el hombre sin sabiduría, la muerte
ontica, la creación de los grandes barrios marginales.
En medio del dolor se habla de DEMOCRACIA, libertad,
justicia, equidad, el poder del pueblo. Se presenta el trueque a cambio del
voto, los derechos del hombre, de hacer justicia, el ofrecimiento con la
justificación “SI GANO”. Tú decides en dar el voto, de debilidad cavando su
propia tumba, cobijada por el manto de la palabra sin valor, sin poder, la
exigencia de una idea.
Hoy vivimos una democracia sin SERVICIO, cimentada en
derechos, el nuevo siglo de tener derecho a la mentira para una verdad, el
derecho de una verdad para una mentira. Vivimos el desdén de la política, del
hombre sin el conocimiento de su realidad como familia, como padre, hijo,
hermano, como un verdadero hijo de Dios.
Es la hora buscar a Dios, vivir la verdadera democracia, la
doctrina de caminar, hacer camino con sabiduría e inteligencia, amor y paz,
trabajo y constancia, emprender y coraje. La democracia de una identidad
política, de una identidad de servir al prójimo, de una identidad de
reconstruir familia, defender la vida, la democracia del derecho de nacer.
Solo tú puedes dar una respuesta quien gano en este proceso
electoral, en una democracia de elegir, otorgar el poder.
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