La pobreza del hombre
Según
el análisis del Banco Mundial en su
artículo Intensificar la lucha contra la pobreza extrema,
afirma
que viven con $2,15 al día, una realidad identificada como un indicador, en
busca de soluciones sin mirar la raíz que origina la pobreza en el hombre.
Nos quedamos mirando la parte tangible, lo material, de no
tener la moneda, para enfrentar al mercado. ¿Qué tengo, qué compro? De
cuantificar la calidad de vida por:
Bienes, títulos, poder político, poder económico y la mentira de un
populismo de vivir una doble vida.
El hablar de bienes, la prioridad es la casa, tener el techo
para proteger a la familia, el sueño perfecto del hombre. Se suscita el
fenómeno de matar el confort de la familia, el descanso se esfuma, quedando el
derecho de tener un techo, sin el olor a familia, la esencia de sembrar vida.
Empiezan los problemas, la pobreza creada por la vanidad de
vanidades, las pasiones de someter al hombre por el hombre. Demostrar el poder
quien puede ayudar, de apuntar yo tengo, yo puedo. Ofrecer y regalar
ignorancia, lo que tiene el corazón expresa el hombre.
Muere la familia, se extiende la pobreza, la carencia de
amor, se prolifera el caos social, de sobrevivir en medio de la injusticia como
abanderado. Pero hay voces que se convierten en ecos, jugando con la esperanza,
que pueden solucionar la pobreza, el Dios perfecto que tiene la barita mágica.
La noticia millonaria que tienen la fórmula para solucionar la pobreza material. Muriendo el verdadero Dios ¡Abba, Padre! Quedando la razón sin sabiduría, el cansancio sin el agua viva, la fiesta sin vino.
La familia pierde la esencia de dar vida, de tener sueños reales, de ser visionarios, valientes en el Señor para vencer a los enemigos del hombre: Soberbia, Ira, Avaricia, Envidia, Lujuria, Gula y Pereza. Perdiendo las virtudes como: humildad, paciencia, generosidad, caridad, castidad, templanza y diligencia.
El hombre al perder las virtudes, entra a vivir un
analfabetismo de poder, de ansiar lo que no tiene el hombre, que es la familia.
Imaginando, soñando que el momento de asaltar, robar, hurtar, dejan de ser
pobres. El engaño feroz por la ausencia de educación, no conocimiento
Buscan solucionar la pobreza con conocimiento, apartando la
educación de familia, los valores y la ética. No realizan el escrutinio, la
raíz de la pobreza. Se enfocan en la creación de un número, un dato, para
buscar un culpable, en función directa de la tendencia política, donde se
ahonda más el problema, saliendo a relucir el conocimiento que tienen, los
méritos obtenidos.
No quieren hablar de la POBREZA ESPIRITUAL, el miedo de enfrentase, a mirarse al espejo, reconocer quien SOY YO. Un miedo a la conciencia que te libra con la conversión, de reconocer que SOY POBRE DE ESPÍRITU. Hay solución, es hora de volver a construir familia.
Construyo familia, vuelve a nacer la esperanza, ser criatura de Dios, de gritar, ten misericordia de mí que soy un pecador. La palabra perfecta que trasmite paz, el faro de un nuevo hombre.
La solución está ahí, de pedir sabiduría de lo alto,
reconocer a Dios en un pobre, de compartir lo bueno. Dejando la pobreza
material, para ser rico en sabiduría, de generar amor, dar y recibir un abrazo.
La pobreza del hombre se termina cuando soy prójimo
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