LA MUERTE DEL HOMBRE
La vida tiene un origen, que es la creación de Dios, la
creación del hombre con el soplo de la sabiduría del Espíritu Santo. La vida en
plenitud dentro del paraíso, sin conocer la muerte.
Desde esta primicia el hombre estigmatiza que la muerte es
del pasado, no llega al presente, creando un paréntesis de evitar que es el
complemento de la vida.
La muerte es el presente, lo identifica el hombre cuando está
vivo, tiene la certeza que hay vida eterna, una resurrección. En esta realidad
la muerte es vencida.
Lo contrario es que la muerte provoca un miedo, que
esteriliza bajo pensamientos sin contenido, con una verdad. El miedo de enfrentar, que llegara, cuando
tenga que llegar, sin la invitación, sin el permiso, ni protocolos, ni
estupideces que el hombre crea por aferrarse a una vida sin vida.
La verdad que somos peregrinos, un tiempo de hacer el bien,
de conocer la realidad, frente al prójimo. ¿Quién soy YO? La identidad para abrir
nuevos caminos, vivir, saborear una parte del cielo. De poder reflejar la
magnitud de entrar en la voluntad de Dios.
Palabras de sabiduría que marca al hombre en saber vivir, ya
no como un influyente de la soberbia, más bien como una criatura de expresar
armonía de la misericordia, el perdón, el abrazo de amor.
El no aceptar la muerte entra la alienación de una actividad
como la música, el deporte, el estudio, la religión, etc. Se altera la razón
para asemejarse a vivir bajo el caparazón de la irracionalidad, de llenarse de
una idolatría de poder.
Pierde valor la palabra, buscar nuevos experimentos de frenar
el tiempo para no envejecer. Evitar el paso del tiempo, con una consecuencia de
perder la sabiduría de la vejez.
El mismo miedo te lleva a morir su espíritu, la vida empieza
a tener los frutos de una tierra estéril, la amargura de saborear cosas
extrañas, el jugo de la hiel de lo sembrado en la flor de primavera.
Las elegías musicales que te embarcan en el pasado y a su vez
a un mañana de imaginación. El sufrimiento del dolor provocado por la muerte de
un ser querido. Qué debería marcar experiencia, pero más puede la costumbre, el
razonamiento, vivir en el espejismo de la moda que no incomoda.
Son las respuestas del hombre frente a la muerte, el dialogo,
pregunta y respuesta, la locura de la mentira en verdad. Anclar el tiempo para
vivir la impaciencia. La muerte que empieza a tocar la puerta. ¿Estás ahí? Una
realidad, que llega el momento de buscar sabiduría.
La sabiduría no se lo encuentra en la inteligencia humana, está
presente en servir, en mirar al débil, a la vejes que es el espejo, ¿Qué he
nacido para morir?
No es referirse únicamente a la muerte física, también es la
muerte del SER. El anhelo de encontrar el poder, expresar una palabra de miedo,
la sumisión. Pero con la debilidad de morir en su propia conquista.
La felicidad está en saber vencer a la muerte, expresar la
luz de la resurrección, la presencia de un Jesucristo resucitado, que irradia
vida.
¿Qué escoges? Vida o muerte
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