El matrimonio
La base y la estructura de una sociedad para su desarrollo en
todo ámbito, es necesario que la familia se encuentre bien estructurado, para
vencer los miedos de la sociedad, los miedos de querer hacer el bien, de dar
sin recibir nada a cambio.
La estructura de la familia se forma con el matrimonio entre
hombre y mujer. La visión de ver el horizonte productivo, la promesa celestial,
recibir una tierra que mana leche y miel.
El matrimonio prepara la tierra para sembrar la semilla. El
grano de la razón, de morir a la comodidad, dar vida, recogiendo el fruto de
generaciones soñadoras, de seguir construyendo familia, una sociedad de
competencias, la arquitectura de la vida.
Lamentablemente el matrimonio ha experimentado el divorcio
entre conocimiento y sabiduría. La palabra como intelectualismo de no mirar el
desarrollo de una sociedad, de permitir las cadenas del analfabetismo, no
expresar la ira del desconocimiento, de vivir esclavo en su propia guerra.
Dando origen a los
matrimonios de vanidad de vanidades, de vivir por las apariencias de lo irreal,
del espejismo político, económico y social. El matrimonio de la conveniencia, el egoísmo al desnudo.
La marcha nupcial de lo ilógico, de la entrada del político al
altar, para escoger al novio sin identidad. El nuevo matrimonio sin estructura,
sin temor de Dios.
La realidad de una sociedad, que vive de matrimonio en
matrimonio, creando los surcos sin profundidad, enloquecidos por el humo negro
de las componendas.
Es hora de volver a construir familia, la decisión: TU y YO.
La herencia de aprender a tomar el mejor vino, el vino de la libertad, el vino de
romper barreras.
Construir sueños cimentados en el poder de Dios. Tú Familia, tú
matrimonio, tú noviazgo, el referente para la juventud,
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