lunes, 14 de agosto de 2017

El zar del petróleo se entrega a la justicia



Con la entrega del ex zar del petróleo como lo define la prensa ecuatoriana, la ruleta de las acciones de corrupción durante la década del correismo, empiezan dar salir del  vagón de  los archivos, sin imaginar que  no era un arcano.
Las ideas, las verdades y los intelectuales de sabotaje financiero realizado al pueblo, jugando con las esperanzas, se va descubriendo lentamente. Se espera que no haya la mano de seda  del ángel millonario conocido el hombre del maletín y haga jugar la ruleta de acuerdo a la velocidad de más de ciento ochenta y se esfume en los cuatro vientos.
Si las autoridades de control quieren ser honestos consigo mismo y cumplir su rol de funcionario público, que hay un pueblo que está esperando  un resultado de una verdad de quienes fueron y quien es la cabeza de todo este negociado, dado en la revolución ciudadana.
Que no se queden en palabras, en slogans, frases. “llegaremos hasta las últimas consecuencias”, “cantara y sabremos todo”, etc. Está  en juego la estabilidad del país en función directa con la identidad del hombre.  Que no sean cálculos políticos para las elecciones que se avecinan o para una nueva reelección presidencial.
 En esta lucha por la corrupción, que el pueblo no se quede como un simple espectador, y sea utilizado de nuevo para una nueva elección. Que el pueblo no sea utilizado para la guerra de dos egos: El ex y el actual presidente. No caer en el juego de quien escupe más lejos, y todo sea una maniobra de marionetas cobijado con el humo del cigarrillo de los burócratas en dar una verdad sin verdad, de una palabra sin conceptos, y sea una bala convertida en una ráfaga de metralleta hiriendo y matando el alma de un pueblo que pide  a gritos. Basta de jugar con el pueblo.
Hay un arduo trabajo de quemar la maleza, para preparar la tierra y convertirla en una tierra fértil para que dé  fruto.  Se  ha empezado a querer quemar la mala hierba. Si no hay resultados el pueblo sabrá castigar en su momento.  Adiós a la revolución ciudadana.
 

No hay comentarios: