Con la entrega del ex zar del petróleo
como lo define la prensa ecuatoriana, la ruleta de las acciones de corrupción durante
la década del correismo, empiezan dar salir del
vagón de los archivos, sin
imaginar que no era un arcano.
Las ideas, las verdades y los intelectuales
de sabotaje financiero realizado al pueblo, jugando con las esperanzas, se va
descubriendo lentamente. Se espera que no haya la mano de seda del ángel millonario conocido el hombre del maletín
y haga jugar la ruleta de acuerdo a la velocidad de más de ciento ochenta y se
esfume en los cuatro vientos.
Si las autoridades de control
quieren ser honestos consigo mismo y cumplir su rol de funcionario público, que
hay un pueblo que está esperando un
resultado de una verdad de quienes fueron y quien es la cabeza de todo este
negociado, dado en la revolución ciudadana.
Que no se queden en palabras, en slogans,
frases. “llegaremos hasta las últimas consecuencias”, “cantara y sabremos todo”,
etc. Está en juego la estabilidad del
país en función directa con la identidad del hombre. Que no sean cálculos políticos para las
elecciones que se avecinan o para una nueva reelección presidencial.
En esta lucha por la corrupción, que el pueblo
no se quede como un simple espectador, y sea utilizado de nuevo para una nueva
elección. Que el pueblo no sea utilizado para la guerra de dos egos: El ex y el
actual presidente. No caer en el juego de quien escupe más lejos, y todo sea
una maniobra de marionetas cobijado con el humo del cigarrillo de los burócratas
en dar una verdad sin verdad, de una palabra sin conceptos, y sea una bala
convertida en una ráfaga de metralleta hiriendo y matando el alma de un pueblo
que pide a gritos. Basta de jugar con el
pueblo.
Hay un arduo trabajo de quemar la
maleza, para preparar la tierra y convertirla en una tierra fértil para que dé fruto. Se ha empezado a querer quemar la mala hierba. Si
no hay resultados el pueblo sabrá castigar en su momento. Adiós a la revolución ciudadana.
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