Da mucha pena el nivel de la política
del siglo XXI, igual que los años ochenta y noventa. Estamos con nuevos actores
de pelear el poder como si fuera el gran circo romano. De extender el dedo en
señal de dictar el fin de la década verde, porque ha madurado y tiene que caer
por el propio peso. Fueron intocables de una verdad absoluta.
Ante esto ha el gran perdedor es
el pueblo, que se eligió libremente, en una democracia, de dar el poder para
que gobiernen en beneficio de todo el país.
Pero ha podido más ego del poder de quien es el MEJOR.
Se tejieron redes sin el criterio
del pueblo, de crear esperanzas, de construir conceptos de tecnología de punta
sin la inteligencia de la cuna familiar, de abrir vías de comunicación cuando
la energía no renovable se esfuma al poder babilónico, para ser esclavos de la tecnología
mediática que destruye toda la capacidad de la identidad del hombre.
Han salido adjetivos de una
competencia, cual miente o dice la verdad, pero pasamos de nuevo a vivir la
miseria de la sabiduría, como siempre el pueblo el que sufre las consecuencias.
Que necesitamos creatividad para ser productivos, y superar la pelea de amigos
que nunca fueron, que nos dejan como herencia que no se debe confiar ni en la
propia sobra.
Como dijo un gran escritor. El
hombre conquistador termina conquistado de su conquista.
No hay comentarios:
Publicar un comentario