Cuando la razón se
ubica por encima del conocimiento, se convierte en un intelectualismo de ego,
que no puede mirar más que la mirada de la razón, propia al perímetro de su
propio conocimiento sin dejar que haya investigación científica de mejoras para
un desarrollo social y político.
El hombre por
naturaleza siempre tiene la capacidad de razonar, de querer siempre lo mejor,
de trabajar por su comunidad. Así se formo la gran ciudad, de la familia, la comuna, las tribus y la gran
ciudad. De sobrevivir todos los días, para lo cual siempre tenía que haber alguien
que hiciera cabeza, un liderazgo para llegar a la meta.
Cuando escucho que
los valores democráticos se están destruyendo, primeramente no entiendo la
expresión de la oposición, como que la democracia es un objeto tangible de
arcilla, de botarla al suelo y dividirla
en varios pedazos.
Pensar que la
democracia se la puede dividir, se la puede fragmentar es destruir a su propio pueblo, toda el conocimiento obtenido
en la enseñanza de hombres propios de nuestro pueblo, de nuestra raza, de
nuestra identidad se los lleva los cuatro vientos para renacer el orgullo de
una minoría, que esta, sedienta de poder.
Estamos viviendo un
año electoral, donde sale a flote la sobrevivencia de captar el poder con ira,
con resentimiento, con dolor. Si amor al prójimo, sin planificación, sin
esperanza ni fortaleza. Jugando con la identidad del hombre, de ahogarlo en su
propia razón sin discernir qué es lo bueno con lo malo.
Lo malo es bueno y
lo bueno es malo, donde la ciencia del conocimiento es esfuma en las leyes y
reglamentos de los movimientos políticos que ansían el poder para fomentar el crecimiento, desarrollo de las fantasías tecnológicas donde el hombre se convierte en
esclavo de su propia verdad, cayendo a los agujeros negros que producen la inercia
de la unión y desunión, encontrando los polos negativos y positivos, que las
ideas políticas, de los ecos de gritar ante una fascismo, que no hay libertad de
expresión, un autoritarismo, que no hay liderazgo, que el pueblo se ha
convertido en unos pobres borregos, se unen para vencer ante la democracia del
voto popular, pero sin un plan de
gobierno, de un verdadero cambio, llamado oposición del progreso, la unidad
nacional.
Hay la lucha de
vencer y no perder, de ser al mismo tiempo político y Santa Teresa de Calcuta,
de ser gobernante de transformar lo que el pueblo no puede, pero no poder
gobernar su propio ego de intelectualismo. Ser pueblo pero se olvidan de su
propia cultura e identidad plurinacional. Definirse amigo y no saber el
sufrimiento del hombre por sobrevivir ante las olas de la vida que hay que
abrir una trocha con las fuerzas del amor a la familia.
Se autocalifican de
politólogos, sociólogos de la vida, planificadores de proyectos, etc. Cualquier
denominación para realizar los foros, mesas redondas, pero no tienen la
capacidad de entendimiento como estar construyendo la torre de babel, la torre
del poder con el voto popular ante una democracia destruida por los propios
partidos y movimientos políticos desde la independencia del país y se convierte
en república. De crear leyes para cuantificar y calificar a la ley para los
propios intereses sin mirar la esencia de la democracia como el verdadero poder
del hombre.
Llegan al poder
ya fragmentado, sin valor a la palabra, con apoyos de socialistas,
centro izquierda, demócratas, derecha, extrema derecha, revolucionarios, etc.
Sin valores y culpan que hay una democracia sin valores democráticos. Los
mismos movimientos que se consideran socialistas, revolucionarios, seguidores
de la corriente de un CHE Guevara, socialistas de mercedes bens, de saborear
solo caviar, imposible de llevar al paladar un cereal nativo de nuestro
identidad como la machica, el maíz o la misma chicha. Pero si pueden hablar de
valores y de identidad.
Donde está la
educación recibida en la cuna de una familia humilde y con valores. Cuando el
intelectualismo se ha transformado en un infantilismo para buscar culpables y
no reconocer los errores cometidos por su definiciones. Donde está la unión
para transformar a nuestro país y si vuelven a perder las elecciones quien será
el culpable.
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