domingo, 13 de marzo de 2016

El intelectualismo y la democracia



Cuando la razón se ubica por encima del conocimiento, se convierte en un intelectualismo de ego,  que no puede mirar más que la mirada de la razón, propia al perímetro de su propio conocimiento sin dejar que haya investigación científica de mejoras para un desarrollo social y político.

El hombre por naturaleza siempre tiene la capacidad de razonar, de querer siempre lo mejor, de trabajar por su comunidad. Así se formo la gran ciudad,  de la familia, la comuna, las tribus y la gran ciudad. De sobrevivir todos los días, para lo cual siempre tenía que haber alguien que hiciera cabeza, un liderazgo para llegar a la meta. 

Cuando escucho que los valores democráticos se están destruyendo, primeramente no entiendo la expresión de la oposición, como que la democracia es un objeto tangible de arcilla,  de botarla al suelo y dividirla en varios pedazos.

Pensar que la democracia se la puede dividir, se la puede fragmentar es destruir  a su propio pueblo, toda el conocimiento obtenido en la enseñanza de hombres propios de nuestro pueblo, de nuestra raza, de nuestra identidad se los lleva los cuatro vientos para renacer el orgullo de una minoría,  que esta, sedienta de poder. 

Estamos viviendo un año electoral, donde sale a flote la sobrevivencia de captar el poder con ira, con resentimiento, con dolor. Si amor al prójimo, sin planificación, sin esperanza ni fortaleza. Jugando con la identidad del hombre, de ahogarlo en su propia razón sin discernir qué es lo bueno con lo malo. 

Lo malo es bueno y lo bueno es malo, donde la ciencia del conocimiento es esfuma en las leyes y reglamentos de los movimientos políticos que ansían  el poder para fomentar el crecimiento,   desarrollo de las fantasías  tecnológicas donde el hombre se convierte en esclavo de su propia verdad, cayendo a los agujeros negros que producen la inercia de la unión y desunión, encontrando los polos negativos y positivos, que las ideas políticas,  de los ecos de gritar ante una fascismo, que no hay libertad de expresión, un autoritarismo, que no hay liderazgo, que el pueblo se ha convertido en unos pobres borregos, se unen para vencer ante la democracia del voto popular, pero sin un  plan de gobierno,  de un verdadero cambio, llamado oposición del progreso, la unidad nacional.

Hay la lucha de vencer y no perder, de ser al mismo tiempo político y Santa Teresa de Calcuta, de ser gobernante de transformar lo que el pueblo no puede, pero no poder gobernar su propio ego de intelectualismo. Ser pueblo pero se olvidan de su propia cultura e identidad plurinacional. Definirse amigo y no saber el sufrimiento del hombre por sobrevivir ante las olas de la vida que hay que abrir una trocha con las fuerzas del amor a la familia.

Se autocalifican de politólogos, sociólogos de la vida, planificadores de proyectos, etc. Cualquier denominación para realizar los foros, mesas redondas, pero no tienen la capacidad de entendimiento como estar construyendo la torre de babel, la torre del poder con el voto popular ante una democracia destruida por los propios partidos y movimientos políticos desde la independencia del país y se convierte en república. De crear leyes para cuantificar y calificar a la ley para los propios intereses sin mirar la esencia de la democracia como el verdadero poder del hombre.

Llegan al  poder  ya fragmentado, sin valor a la palabra, con apoyos de socialistas, centro izquierda, demócratas, derecha, extrema derecha, revolucionarios, etc. Sin valores y culpan que hay una democracia sin valores democráticos. Los mismos movimientos que se consideran socialistas, revolucionarios, seguidores de la corriente de un CHE Guevara, socialistas de mercedes bens, de saborear solo caviar, imposible de llevar al paladar un cereal nativo de nuestro identidad como la machica, el maíz o la misma chicha. Pero si pueden hablar de valores y de identidad. 

Donde está la educación recibida en la cuna de una familia humilde y con valores. Cuando el intelectualismo se ha transformado en un infantilismo para buscar culpables y no reconocer los errores cometidos por su definiciones. Donde está la unión para transformar a nuestro país y si vuelven a perder las elecciones quien será el culpable. 

Como dice la palabra de vida que se encuentran en las escrituras: El que esté libre de pecado bote la primera piedra

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