lunes, 11 de mayo de 2026

 PARA EMPRENDER SE NECESITA VIVIR LA FELICIDAD

 

Estamos viviendo un individualismo social, que el Hombre se aparta de Dios, no ser POBRE DE ESPÍRITU, que lleva a tener tú propio ídolo, sueños efímeros, sin un norte, que permita al Hombre se desarrolle en la parte interna de saber “quien soy yo” para proyectarse, soñar, en la libertad del libre albedrío, que la felicidad se vive, cuando la historia, desde que se nace, son las raíces para emprender, dar frutos dulces.

 

Esto implica que, si no se acepta la historia que te toca vivir, la impronta de una persona inteligente, más la sabiduría de DIOS, se unen para vivir la felicidad. Traducido en lenguaje cotidiano es ser libre, no pelear con el tiempo, peor detener, encadenar la fuerza de lo invisible, cuando es en realidad el lienzo donde se debe pintar las experiencias de cada paso dado como: caídas, tristezas por el dolor de la muerte de los padres, hijos, parientes, amigos, etc.

 

Para ser feliz, emprender, se necesita vencer el miedo, aceptar la identidad, para hacerle florecer. Se necesita profesar la FE, ¿Quién es Dios en tú vida? El ancla que protege de los movimientos, dardos que vota el hombre, para destruir al propio hombre, el arrastrarse por el camino del poder, la envidia de no poder volar, dando vida a la soberbia, frustrar al emprendimiento, que no reactive la economía familiar.

 

La felicidad no es saborear un chocolate, es vivir las ondas de la vida, la libertad del tiempo con la libertad del hombre. El problema se crea cuando el Hombre no es libre, viviendo la doble vida, en un tiempo determinado de ocho a doce digo creo en DIOS, en el resto del tiempo ser agnóstico. No vive la felicidad, entra en su propia libertad a ser esclavo de su convivencia y hábitat, extender la mano, la limosna de pedir felicidad.

 

La felicidad no se compra, se emprende, se vive, se camina. El Papa Francisco (+) expresaba en la Jornada Mundial de la Felicidad la cita de Sirácides 14:11-14 “HIJO MÍO, HAZ BUEN USO DE TODO LO QUE TENGAS …..DISFRUTA DE LA VIDA Y NO DESDEÑES UN GUSTO LEGÍTIMO SI SE TE PRESENTA EN EL CAMINO.” Saber caminar es enfrentar los oleajes naturales, los creados por el propio Hombre, en definitiva, es vencer al egoísmo con el amor, tener el gusto de saber reír, el humor de la vida, que es emprender ante las corrientes negativas que se presentan, pasar el túnel del miedo, luego reír del cansancio, de no poder, que sí, se pudo, el ancla que es DIOS.

 

El emprender, hacer emprendimiento, es llevar una palabra de esperanza, que el Hombre es libre, que se puede vencer a la persecución que DIOS permite, para fortalecer que DIOS es Padre, es amor, es la felicidad. Pero hay que vivirlo, tener la alegría de empezar, hacer realidad un sueño en Familia, el amor de vencer el mal con el bien. En la Epístola de San Pedro 1Pedro 3:15-16, “Dad culto al Señor, Cristo en vuestro interior, siempre dispuesto a dar respuesta a quien os pida de vuestra esperanza.” Es la felicidad de aceptar el mal con el bien para confundir a la inteligencia.

 

En definitiva, el emprender es el camino recorrido de caídas, heridas, lagrimas, de ver el horizonte lejano, pero a la vez cercano, no como un espejismo, pero si, como un hombre libre, de haber vivido la felicidad en medio de las frustraciones del hombre joven, que se desvanece ante el primer fracaso, por no saber reír, vivir la felicidad. La carreta del emprendimiento es llevar la semilla de romper esquemas, paradigmas, que hay oportunidades para crear empresa, de reactivar la economía familiar, salir del bache del egoísmo.

 

La felicidad del emprendimiento es fomentar la unidad, el comercio familiar, el trueque de una necesidad real, sin el concepto de un mercantilismo, más bien de expresar y vivir el SERVICIO, el amor y la felicidad del prójimo, que pueda volver, lo que se llama fidelización de clientes.

 

Necesitamos más emprendedores, dispuestos a vivir la nueva felicidad, el sabor de crear vida en lo pequeño, en la naturalidad de saber vivir, en la libertad de un libre albedrío, de un YO al servicio, de seguir las huellas del Hijo de Dios, que murió para darnos vida, libertad, felicidad, venciendo a la muerte

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