EL MIEDO DEL HOMBRE A ENCONTRASE CONSIGO MISMO, NO LE PERMITE
DISCERNIR, EMPRENDER
Hay un problema que estamos viviendo, el dividir el
pensamiento de un raciocinio de discernimiento a un pensamiento de
inteligencia, de poder, ser “YO”. Que nos lleva a crear las narrativas de una
mentira a una verdad, o una verdad en una mentira, cuya consecuencia es vivir la
mediocridad social en una democracia, el ateísmo intelectual, que DIOS no
existe, desaparece el amor al prójimo, que es la consecuencia de vivir el miedo
a la muerte física, que a su vez es vivir la muerte óntica (que han perdido la
esperanza, ya no creer en nada).
Este egoísmo no permite que el joven pueda emprender, sembrar
su resiliencia, para soñar, tener esperanza, generar un valor agregado, para
reactivar la economía familiar, el motor del desarrollo de un pueblo. Estamos
formando una juventud que se queda en la orilla del mar, la tibies de la vida.
El miedo de poder tomar las decisiones, por no buscar, que puede pasar sus
límites, romper esquemas “YO SI PUEDO” pero ´puede más la rutina de un
conformismo, de cosechar donde no se sembró, en definitiva, creerse DIOS, la
soberbia de SER el hombre sin identidad
Un problema serio que estamos viviendo, que nace desde la
Familia, que, en vez de trasmitir la FE, trasmitimos el triunfo, la velocidad sin
objetivo, el no saber caminar. El miedo se lo vence cuando hay el encuentro
real con DIOS, el DIOS Padre, DIOS Hijo, de poder pisar las huellas que dejo
Jesucristo, la intimidad DIOS y el HOMBRE. Significa que el Hombre es libre que
ha vencido a la soberbia, descender, vivir la humildad, para tener el objetivo,
emprender.
Es necesario conocer su concepto, ya lo expresa el Papa
Francisco (+) “EL SOBERBIO ES AQUEL QUE CREE SER MUCHO MÁS DE LO QUE ES EN REALIDAD;
AQUEL QUE SE ESTREMECE POR SER RECONOCIDO MAYOR QUE LOS DEMÁS.” Por eso
emprender no es fácil, necesita la sabiduría, no inteligencia, porque todos
somos inteligentes, pero la sabiduría se la busca, se la pide a DIOS.
Con la inteligencia se hace emprendimientos, pero las raíces
son débiles para enfrentar a los vientos, huracanes, destruir lo sembrado,
porque se construye la “TORRE DE BABEL,” el símbolo de ser “YO” la división del
conocimiento como fuente de sabiduría a una inteligencia de una arquitectura
sin límites, el cálculo matemático, donde muere la dignidad de hombre, el amor
al prójimo, el emprendimiento es invisible, muere la economía familiar.
El Santo Papa Juan Pablo II (+) proclamaba la insistencia de construir
“LA CIVILIZACIÓN DEL AMOR” LO OPUESTO A LA “CULTURA DE LA MUERTE.” Es la
evangelización, el anunciar el amor de DIOS, el kerigma (la proclamación o el
anuncio de algo) la buena noticia que DIOS es Padre, el hombre es libre, libre
de la muerte óntica, que puede emprender, crear una economía justa, en armonía,
empatía, de soñar, la esperanza en DIOS.
El emprender cimentada
en la armonía de DIOS, es perder el miedo, lo explicaba Aristóteles “UN HOMBRE
PUEDE DESTRUIR TODO LO QUE TIENE DENTRO DE SÍ MISMO, EL AMOR Y EL ODIO Y LAS
CREENCIAS, E INCLUSO LA DUDA; PERO MIENTRAS SE APEGA A LA VIDA NO PUEDE
DESTRUIR EL MIEDO.” Es fundamental que el hombre emprenda, es la forma de encontrarse
son sigo mismo, saber ¿Quién soy Yo? Permite conocer al mercado que no tiene
compasión, las leyes de mercado creadas por el propio hombre sin DIOS.
El emprender es conocer la necesidad del merado, dar un
servicio de amor, el servicio de un hombre libre, cubrir la demanda
insatisfecha, en función directa de la producción. El emprender es el nuevo
camino para reactivar la economía familiar, crear empleo a largo plazo,
fomentar la producción, de volver al campo, con una economía de escala, el
concomimiento al servicio de la sociedad, del pueblo, para un desarrollo
sostenible.
Es la hora de fomentar el emprendimiento, si verdaderamente
eres libre, para abrir nuevos caminos, dejando huella, que la juventud pueda
ver las huellas de Jesucristo resucitado. La tarea de generar semilla, sembrar,
pueda nacer la raíz del emprendimiento, florezca, cosechar y comercializar.
Fácil, de emprender, sí, DIOS, es el arquitecto de la vida,
vencer el miedo, ser luz, para las nuevos emprendedores. Tú decides.
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