martes, 28 de abril de 2026

VIVIMOS LA ESTUPIDEZ, COMO VERDAD, DONDE MUEREN LOS EMPRENDIMIENTOS, EL DESARROLLO SE ESFUMA.

 

 

Nos encontramos viviendo la estupidez del hombre, frente al raciocinio, a la sabiduría de un Hombre libre, con la capacidad de discernir el APARENTE BIEN. Se ha perdido la visión de un norte, la estructura de los cimientos para un desarrollo estructural, en unión a la Familia, el motor, de fortalecer el conocimiento a través de una Educación estructurada en valores.

 

 Albert Einstein se expresaba sobre la estupidez: "Sólo hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana”, que el hombre en el presente nos encontramos viviendo la irracionalidad como una verdad, matando la educación, desde la trayectoria de una experiencia de vida con amor a una investigación de fomentar el desarrollo.

 

Nos quedamos en la estupidez, de saberlo todo, la respuesta sin conocimiento, causa, moral, raciocinio, inteligencia y sabiduría. Dejamos que prevalezca el egoísmo como el factor común en la comunicación de enfrentar las causas del deterioro de la Democracia, para fomentar leyes, aplicables a un desarrollo cognitivo, en verdad y espíritu.

 

Estamos como sociedad, dejando que nos domine la estupidez, de permitir que el criterio de poder emprender, crear un valor agregado, fomentar el desarrollo, a través de un liderazgo político, empresarial, social, se fomente las narrativas como verdades, permitiendo que el mal se enfrasque en la Familia, sin la capacidad de protestar, generalizando criterios como verdades, afectando a la sociedad, en la división entre el bueno y el malo, el sesgo de la opinión sin armonía, ni empatía.

 

Dietrich Bonhoeffer, expresaba que la estupidez “NO ES UNA FALTA DE INTELIGENCIA, SINO UN PROBLEMA MORAL Y SOCIOLÓGICO DONDE EL INDIVIDUO RENUNCIA A SU PENSAMIENTO CRÍTICO, UN PELIGRO PORQUE PARALIZA LA REFLEXIÓN MORAL Y CREA OBEDIENCIA CIEGA.” El Hombre pierde su libertad, el libre albedrio, su capacidad emprendedora, para seguir al poder mediático, los falsos profetas, que juegan con la esperanza de un pueblo, de vivir la estupidez como regla moral, que hay un culpable, sin reconocer la incapacidad de tomar decisiones.

 

Sí lo trasladamos a nuestra realidad como persona, individuo, preguntarse ¿Quién soy Yo?  La respuesta para salir del abismo negro, la ceguera de no ver, la causa de la pobreza material, se da por no ser pobre de Espíritu, de buscar la sabiduría de DIOS. En proverbios 26: 11 “Como el perro vuelve a su vómito, vuelve el necio a su insensatez.” La estupidez del Hombre creerse DIOS, de no aprender de los errores, siempre está en primer lugar el egoísmo.

 

El éxito y el desarrollo del Hombre está en “Si quieres cambiar tu vida, cambia tus deseos”. La expresión de San Agustín, que permite que el Hombre deje de ser estúpido, sea humano, que sepa amar, aprender, ya hacer bien. Tener la convicción de caminar hacia el norte, dejar huella, ser el faro para las nuevas generaciones, que el cambio de aptitud y actitud, rompa las barreras de la envidia, el muro de la estupidez.

 

Necesitamos emprender, la revolución de la economía familiar, para reactivar, forjar las ideas, como parte a la solución, respuesta a lo irracional, para pasar a la otra orilla, que representa la paz, empezar de nuevo, con el coraje, entusiasmo de crear valor agregado, hacer empresa, generadora de empleo real.

 

Es la hora de salir de la estupidez, la guerra de narrativas, de buscar culpables donde no hay. Dejar el perfeccionismo de una verdad sin educación, sin valores, sin discernimiento, para que el Hombre sea libre, libre como el viento, libre como el agua cristalina, que calma la sed de justicia de amor.

 

Tenemos una solo regla, de salir del bache de la pobreza, es volver a recuperar la Identidad, no vivir de la estupidez del endeudamiento, la doble vida, el aparentar lo que no se tiene. Es simplemente dejar de ser estúpido, volver al camino de la verdad, cimentado en la palabra de DIOS.

 

Al final, el emprendimiento, es el puente para el desarrollo de un pueblo libre, con educación y sabiduría. Dejar de vivir la estupidez, descender, muera el hombre viejo y salgo un nuevo hombre. El hombre soñador, con sabor a campo, el florecimiento de lo sembrado. 

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