lunes, 15 de diciembre de 2025

 

EL PODER DE LA PALABRA GENERA EL DERECHO DE LIBERTAD CON DISCERNIMIENTO PARA CONSTITUIR UN ESTADO DEMOCRÁTICO EN DESARROLLO EN BASE A LOS EMPRENDIMIENTOS.

 

En la actualidad nos encontramos con una realidad, que la palabra ha perdido su valor, para que el hombre pueda desarrollarse en una sociedad democrática, libre de pensamiento, con un discernimiento de actuar y vivir el humanismo, lo social, generar la visión de un presente real, para tener un futuro de la imagen de la identidad. EL Hombre soñador, con esperanza, de emprender, hacer camino de un desarrollo sostenible con una economía familiar.

 

Adam Smith proponía, definía al desarrollo de un país en lo siguiente “Es la capacidad de producir bienes y servicios, donde se da el incremento de ganancias con la división del trabajo, la especialización, y el libre comercio. Que el mercado se auto regula, beneficiando a toda la sociedad. Es decir que la riqueza de un país de mide en la producción, no en la acumulación de metales precios, donde el papel del gobierno debe limitarse a la defensa, justicia y obras públicas”.  Para emprender, reactivar la economía necesitamos que el gobierno tenga credibilidad en la palabra que expresa, mediante una línea de trabajo, con una verdadera planificación.

 

El emprender es producir y transformar para cubrir la necesidad que tiene el mercado, la necesidad del hombre, frente al desgaste de su fuerza de trabajo, generadora de riqueza social, para innovar la economía circular. Pero se necesita que la PALABRA TENGA VALOR, no se la utilice como el balcón político, de ofrecer y no cumplir. El gobierno debe aceptar la derrota como “NO” que el pueblo, el Hombre social – familiar, tiene como meta expandir sus sueños, a un desarrollo, generando una economía familiar, el emprendimiento, de hacer empresa, dar empleo a mano de obra calificada y no calificada.

 

Es un derecho del Hombre de emprender, pero hay el divorcio entre Academia que entrega títulos sin el conocimiento de causa, sin escuela de experiencia y camino, frente a la necesidad real del mercado como aguijón de inyectar productividad al desarrollo del agro, de la producción agrícola. Nos quedamos con decisiones no políticas, más decisiones de amigos, de panas, sin mirar y escuchar el eco del pueblo, cambios a una economía social productiva, bajo la constitución que rige a un pueblo.

 

Ya lo explicaba el Papa Francisco (+) al dirigirse a la Fundación Centesimus Annus (Organización pontificia, creada en 1993 por Juan Pablo II, que busca promover y aplicar la Doctrina Social de la Iglesia Católica en el ámbito de la economía y las finanzas). “NO CEDER ANTE EL PODER TECNOCRÁTICO Y QUIZÁS NO SEGUIR LLAMANDO INTELIGENCIA A LO QUE NO LO ES, EN LO RELACIONADO A LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL.   ES UNA PROVOCACIÓN. REFLEXIONEMOS SOBRE ELLO, Y PREGUNTÉMONOS SI EL MAL USO DE ESTA PALABRA TAN IMPORTANTE, TAN HUMANA, NO ES YA UNA RENDICIÓN AL PODER TECNOCRÁTICO” 

 

Es importante volver a recuperar el valor de la palabra. La palabra es DIOS, así, lo expresaba Francisco (+) “LA PALABRA DE DIOS, QUE SE DIRIGE A TODOS Y LLAMA A LA CONVERSIÓN, HACE ANUNCIADORES. EN EFECTO, JESÚS PASÓ POR LA ORILLA DEL MAR DE GALILEA Y LLAMÓ A SIMÓN Y ANDRÉS, DOS HERMANOS QUE ERAN PESCADORES. LOS INVITÓ CON SU PALABRA A SEGUIRLO, DICIÉNDOLES QUE LOS HARÍA «PESCADORES DE HOMBRES» (MT 4,19). YA NO SÓLO EXPERTOS EN BARCAS, REDES Y PECES, SINO EXPERTOS EN BUSCAR A LOS DEMÁS”. Se pueden preguntar qué tiene que ver con el evangelio y el desarrollo. Significa que el Hombre es libre, tiene discernimiento, toma decisiones en un bien social, de emprender en anunciar que DIOS es Padre, que tenemos el libre albedrio para vivir de la palabra como vida, esperanza, o vivir la palabra como un intelectualismo, el individualismo, la imposición de dogmas mercantilistas, la acumulación de riqueza, la avaricia.

 

La importancia de emprender frente al olvido del gobierno, pero dando el realce de vivir, de vivir el Adviento, esperar que viene Jesucristo, viene a librarnos de la esclavitud de las concupiscencias, los placeres. Espero la certeza que viene, la expresión que lo espero, lo demás llega por añadidura. Saber vivir que la palabra tiene el poder, la fuerza de trabajo es riqueza social, riqueza familiar, riqueza de emprender, riqueza de compartir.

 

El desarrollo de un pueblo, se da, cuando: TU y YO vivamos el poder de la palabra, el discernimiento del aparente bien.

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