EL PODER DE LA PALABRA GENERA EL DERECHO DE LIBERTAD CON
DISCERNIMIENTO PARA CONSTITUIR UN ESTADO DEMOCRÁTICO EN DESARROLLO EN BASE A
LOS EMPRENDIMIENTOS.
En la actualidad nos encontramos con una realidad, que la
palabra ha perdido su valor, para que el hombre pueda desarrollarse en una
sociedad democrática, libre de pensamiento, con un discernimiento de actuar y
vivir el humanismo, lo social, generar la visión de un presente real, para
tener un futuro de la imagen de la identidad. EL Hombre soñador, con esperanza,
de emprender, hacer camino de un desarrollo sostenible con una economía
familiar.
Adam Smith proponía, definía al desarrollo de un país en lo
siguiente “Es la capacidad de producir bienes y servicios, donde se da el
incremento de ganancias con la división del trabajo, la especialización, y el
libre comercio. Que el mercado se auto regula, beneficiando a toda la sociedad.
Es decir que la riqueza de un país de mide en la producción, no en la
acumulación de metales precios, donde el papel del gobierno debe limitarse a la
defensa, justicia y obras públicas”.
Para emprender, reactivar la economía necesitamos que el gobierno tenga
credibilidad en la palabra que expresa, mediante una línea de trabajo, con una
verdadera planificación.
El emprender es producir y transformar para cubrir la
necesidad que tiene el mercado, la necesidad del hombre, frente al desgaste de
su fuerza de trabajo, generadora de riqueza social, para innovar la economía
circular. Pero se necesita que la PALABRA TENGA VALOR, no se la utilice como el
balcón político, de ofrecer y no cumplir. El gobierno debe aceptar la derrota
como “NO” que el pueblo, el Hombre social – familiar, tiene como meta expandir
sus sueños, a un desarrollo, generando una economía familiar, el
emprendimiento, de hacer empresa, dar empleo a mano de obra calificada y no
calificada.
Es un derecho del Hombre de emprender, pero hay el divorcio
entre Academia que entrega títulos sin el conocimiento de causa, sin escuela de
experiencia y camino, frente a la necesidad real del mercado como aguijón de
inyectar productividad al desarrollo del agro, de la producción agrícola. Nos
quedamos con decisiones no políticas, más decisiones de amigos, de panas, sin
mirar y escuchar el eco del pueblo, cambios a una economía social productiva,
bajo la constitución que rige a un pueblo.
Ya lo explicaba el Papa Francisco (+) al dirigirse a la
Fundación Centesimus Annus (Organización pontificia, creada en 1993 por Juan
Pablo II, que busca promover y aplicar la Doctrina Social de la Iglesia
Católica en el ámbito de la economía y las finanzas). “NO CEDER ANTE EL PODER
TECNOCRÁTICO Y QUIZÁS NO SEGUIR LLAMANDO INTELIGENCIA A LO QUE NO LO ES, EN LO
RELACIONADO A LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL.
ES UNA PROVOCACIÓN. REFLEXIONEMOS SOBRE ELLO, Y PREGUNTÉMONOS SI
EL MAL USO DE ESTA PALABRA TAN IMPORTANTE, TAN HUMANA, NO ES YA UNA RENDICIÓN
AL PODER TECNOCRÁTICO”
Es importante volver a recuperar el valor de la palabra. La
palabra es DIOS, así, lo expresaba Francisco (+) “LA PALABRA DE DIOS, QUE SE
DIRIGE A TODOS Y LLAMA A LA CONVERSIÓN, HACE ANUNCIADORES. EN EFECTO,
JESÚS PASÓ POR LA ORILLA DEL MAR DE GALILEA Y LLAMÓ A SIMÓN Y ANDRÉS, DOS
HERMANOS QUE ERAN PESCADORES. LOS INVITÓ CON SU PALABRA A SEGUIRLO, DICIÉNDOLES
QUE LOS HARÍA «PESCADORES DE HOMBRES» (MT 4,19). YA NO SÓLO EXPERTOS EN
BARCAS, REDES Y PECES, SINO EXPERTOS EN BUSCAR A LOS DEMÁS”. Se pueden
preguntar qué tiene que ver con el evangelio y el desarrollo. Significa que el
Hombre es libre, tiene discernimiento, toma decisiones en un bien social, de
emprender en anunciar que DIOS es Padre, que tenemos el libre albedrio para
vivir de la palabra como vida, esperanza, o vivir la palabra como un
intelectualismo, el individualismo, la imposición de dogmas mercantilistas, la
acumulación de riqueza, la avaricia.
La importancia de emprender frente al olvido del gobierno,
pero dando el realce de vivir, de vivir el Adviento, esperar que viene
Jesucristo, viene a librarnos de la esclavitud de las concupiscencias, los placeres.
Espero la certeza que viene, la expresión que lo espero, lo demás llega por
añadidura. Saber vivir que la palabra tiene el poder, la fuerza de trabajo es
riqueza social, riqueza familiar, riqueza de emprender, riqueza de compartir.
El desarrollo de un pueblo, se da, cuando: TU y YO vivamos el
poder de la palabra, el discernimiento del aparente bien.
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