EL HOMBRE HA PERDIDO EL
DISCERNIMIENTO, LA EMPATÍA DE EMPRENDER
El Hombre se encuentra viviendo el razonamiento del porqué de
las cosas, en lo referente a lo político y económico, de buscar la conjugación
del verbo en primera persona, no poder poner los limites, viviendo un
narcisismo (falta de empatía al prójimo), que conlleva a vivir la división,
creando la brecha entre: pobres y clase media, el empobrecimiento del Espíritu
de DIOS, el corazón del Hombre como persona, para dar el giro del timón, el SER
prójimo, persona, ponerse un instante en los zapatos del otro, vivir las
experiencias, generando LA EMPATÍA DEL EMPRENDIMIENTO.
Nos olvidamos de interactuar conocimiento, experiencias, para
procesar la información en el ámbito de fomentar Emprendimiento con empatía, de
ayudar a cubrir las necesidades básicas no como una dadiva de limosna, más bien
de generar el desarrollo progresivo con la vinculación del sector primario,
académico y comercial, de exponer las
soluciones reales del mercado, cubrir
las necesidades del Hombre, con la expectativa de ser progresivamente competitivo,
hasta llegar a poner un límite de: prójimo, utilidad, para vivir FAMILIA.
El vivir Familia, es conectarse con el amor, que el centro es
DIOS, aportando a un desarrollo Familiar – Económico, las estructuras sociales
donde el Hombre deja de ser una máquina de generar la fuerza del trabajo, la
riqueza a un costo social que es la destrucción de los cimientos de la sociedad
que es la Familia. Necesitamos trabajar no como una obligación, sino un signo
de unión en el amor, romper los esquemas, estereotipos, barreras del YO, el
individualismo, de saciarse de la fuerza del débil, que se convierte en el
ateísmo social de crear la brecha entre el mismo Hombre: el rico – el pobre.
Nos olvidamos que el trabajo genera Emprendimiento, es la
esencia de la creación de DIOS al hombre a imagen y semejanza. El Papa Benedicto
XVI lo explicaba “EL TRABAJO TIENE UNA IMPORTANCIA PRIMORDIAL PARA LA
REALIZACIÓN DEL SER HUMANO Y PARA EL DESARROLLO DE LA SOCIEDAD, Y POR ELLO DEBE
ORGANIZARSE Y REALIZARSE SIEMPRE CON PLENO RESPETO A LA DIGNIDAD HUMANA Y AL
SERVICIO DEL BIEN COMÚN. AL MISMO TIEMPO, ES INDISPENSABLE QUE LAS PERSONAS NO
SE DEJEN ESCLAVIZAR POR EL TRABAJO, QUE NO LO IDOLATREN, PRETENDIENDO ENCONTRAR
EN ÉL EL SENTIDO ÚLTIMO Y DEFINITIVO DE LA VIDA”
El emprendimiento deja de ser emprendimiento, cuando el
trabajo de convierte en una idolatría por SER, asegurar el PAN, sin importar
que pasa con el resto, no como dar la solución a la pobreza, convertirse en el
salvador. Es tener conciencia que el “TRABAJO ES PARA EL HOMBRE Y NO EL HOMBRE
PARA EL TRABAJO” (Juan Pablo II)
Necesitamos la sabiduría para discernir el aparente bien, que
el Hombre siga siendo libre de las concupiscencias sociales, donde pierde la
visión de emprender por un servicio de bienestar social como persona. Pero el
Hombre se olvida de la fuente, de la raíz que es DIOS, para vivir la
inteligencia, el camino de un desarrollo sin valores, prevaleciendo el poder en
primera persona, donde la palabra NO, es cobijado por el egocentrismo,
imaginado que no existe.
Es prioridad que el hombre pueda salir de sus propias
esclavitudes, de buscar culpables a sus fracasos, las lamentaciones que no hay
un norte, la perdida de la esperanza. El Hombre pueda volver al camino de la
sabiduría, DIOS, volver a emprender con la visión de generar un trabajo de
dignidad, generadora de riqueza familiar, fomentando el desarrollo sostenible, para
generar el aprendizaje social, de volver a labrar la tierra, generadora de una
salud mental cimentada en el amor.
Emprender con la empatía de crear fuentes de trabajo, con
valor agregado, donde el conocimiento esta a disipación de la sociedad a través
de construir empresa, la riqueza espiritual que domine a la riqueza material,
para no perder el horizonte del amor.
Si recuperamos la empatía, hay emprendimiento, genera
investigación, se da el desarrollo social porque hay producción, el esfuerzo, constancia,
experiencia, vivir Familia. Pero necesitamos que la Universidad forme jóvenes
con el conocimiento científico, pero con un liderazgo en sí mismo, para
emprender, perdiendo el miedo al fracaso, recuperando la palabra “NO” que se
encuentra oculta por los mismos miedos creados por el pensamiento de una
esclavitud de la propia información no procesada para un desarrollo.
Tú decides emprender, un líder de tú propio camino, la
empatía del desarrollo social.
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