lunes, 15 de diciembre de 2025

 

EL HOMBRE HA PERDIDO EL DISCERNIMIENTO, LA EMPATÍA DE EMPRENDER

 

El Hombre se encuentra viviendo el razonamiento del porqué de las cosas, en lo referente a lo político y económico, de buscar la conjugación del verbo en primera persona, no poder poner los limites, viviendo un narcisismo (falta de empatía al prójimo), que conlleva a vivir la división, creando la brecha entre: pobres y clase media, el empobrecimiento del Espíritu de DIOS, el corazón del Hombre como persona, para dar el giro del timón, el SER prójimo, persona, ponerse un instante en los zapatos del otro, vivir las experiencias, generando LA EMPATÍA DEL EMPRENDIMIENTO.

 

Nos olvidamos de interactuar conocimiento, experiencias, para procesar la información en el ámbito de fomentar Emprendimiento con empatía, de ayudar a cubrir las necesidades básicas no como una dadiva de limosna, más bien de generar el desarrollo progresivo con la vinculación del sector primario, académico y comercial, de exponer  las soluciones reales del mercado,  cubrir las necesidades del Hombre, con la expectativa de ser progresivamente competitivo, hasta llegar a poner un límite de: prójimo, utilidad, para vivir FAMILIA.

 

El vivir Familia, es conectarse con el amor, que el centro es DIOS, aportando a un desarrollo Familiar – Económico, las estructuras sociales donde el Hombre deja de ser una máquina de generar la fuerza del trabajo, la riqueza a un costo social que es la destrucción de los cimientos de la sociedad que es la Familia. Necesitamos trabajar no como una obligación, sino un signo de unión en el amor, romper los esquemas, estereotipos, barreras del YO, el individualismo, de saciarse de la fuerza del débil, que se convierte en el ateísmo social de crear la brecha entre el mismo Hombre: el rico – el pobre.

 

Nos olvidamos que el trabajo genera Emprendimiento, es la esencia de la creación de DIOS al hombre a imagen y semejanza. El Papa Benedicto XVI lo explicaba “EL TRABAJO TIENE UNA IMPORTANCIA PRIMORDIAL PARA LA REALIZACIÓN DEL SER HUMANO Y PARA EL DESARROLLO DE LA SOCIEDAD, Y POR ELLO DEBE ORGANIZARSE Y REALIZARSE SIEMPRE CON PLENO RESPETO A LA DIGNIDAD HUMANA Y AL SERVICIO DEL BIEN COMÚN. AL MISMO TIEMPO, ES INDISPENSABLE QUE LAS PERSONAS NO SE DEJEN ESCLAVIZAR POR EL TRABAJO, QUE NO LO IDOLATREN, PRETENDIENDO ENCONTRAR EN ÉL EL SENTIDO ÚLTIMO Y DEFINITIVO DE LA VIDA”

 

El emprendimiento deja de ser emprendimiento, cuando el trabajo de convierte en una idolatría por SER, asegurar el PAN, sin importar que pasa con el resto, no como dar la solución a la pobreza, convertirse en el salvador. Es tener conciencia que el “TRABAJO ES PARA EL HOMBRE Y NO EL HOMBRE PARA EL TRABAJO” (Juan Pablo II)

 

Necesitamos la sabiduría para discernir el aparente bien, que el Hombre siga siendo libre de las concupiscencias sociales, donde pierde la visión de emprender por un servicio de bienestar social como persona. Pero el Hombre se olvida de la fuente, de la raíz que es DIOS, para vivir la inteligencia, el camino de un desarrollo sin valores, prevaleciendo el poder en primera persona, donde la palabra NO, es cobijado por el egocentrismo, imaginado que no existe.

 

Es prioridad que el hombre pueda salir de sus propias esclavitudes, de buscar culpables a sus fracasos, las lamentaciones que no hay un norte, la perdida de la esperanza. El Hombre pueda volver al camino de la sabiduría, DIOS, volver a emprender con la visión de generar un trabajo de dignidad, generadora de riqueza familiar, fomentando el desarrollo sostenible, para generar el aprendizaje social, de volver a labrar la tierra, generadora de una salud mental cimentada en el amor.

 

Emprender con la empatía de crear fuentes de trabajo, con valor agregado, donde el conocimiento esta a disipación de la sociedad a través de construir empresa, la riqueza espiritual que domine a la riqueza material, para no perder el horizonte del amor.

 

Si recuperamos la empatía, hay emprendimiento, genera investigación, se da el desarrollo social porque hay producción, el esfuerzo, constancia, experiencia, vivir Familia. Pero necesitamos que la Universidad forme jóvenes con el conocimiento científico, pero con un liderazgo en sí mismo, para emprender, perdiendo el miedo al fracaso, recuperando la palabra “NO” que se encuentra oculta por los mismos miedos creados por el pensamiento de una esclavitud de la propia información no procesada para un desarrollo.

 

Tú decides emprender, un líder de tú propio camino, la empatía del desarrollo social.

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