CRISTO HA RESUCITADO,
VERDADERAMENTE HA RESUCITADO. LA LIBERTAD DEL HOMBRE, DE LA MUERTE A LA
VIDA.
El Hombre ha podido vivir, experimentar la fiesta de las fiestas,
la libertad, de la muerte a la vida. Para
el Cristiano es la puerta de encontrarse consigo mismo, de encontrarse con la
puerta de la vida, de entender el lenguaje de DIOS, enfrentar el sufrimiento no
como la maldición, más bien la purificación de nuestras concupiscencias, volver
a tener la ESPERANZA, que hay vida eterna. Un sentido de nacer, un tiempo de
vida para hacer la voluntad de DIOS PADRE, en la libertad y el libre albedrío, luego
volver al PADRE, enfrentarnos a un juicio final de amor y misericordia.
Conocemos la fecha de nacimiento, pero no la fecha de la
muerte física, pero si sabemos la fecha de la muerte óntica, la muerte
silenciosa, la muerte del SER, de entrar al abismo de una soledad, el sabor amargo
de la vida, no entender el porque de los sucesos diarios, la tristeza que no la
puedes definir, ni entender.
Circunstancias reales que el Hombre debe enfrentar y vivir:
con la enfermedad, traición, la vejez y la muerte física. Que son los temores, miedos
que esclavizan al Hombre, por buscar el antídoto de no sufrir, se crean los falsos Dioses, con la mente abierta
que llegar al poder, revestida de diferentes ropajes como: Poder Político,
Poder Económico y Social, que a su vez se crean los modelos económicos para enfrentar
la brecha de la pobreza desde el punto de vista racional sin querer enfrentar
las consecuencias de los propios errores por querer evadir el sufrimiento del
envejecimiento, que nos lleva a la muerte física.
No es cuestión decir yo creo en DIOS, porque es la mentira más
grande, de creer a nuestra manera, estar delante y no atrás de DIOS, que significa,
que le sigo sin condicionamientos, de creer en la verdad y la verdad nos hace
libres y la verdad es DIOS.
Sí la verdad de Hombre prevalece, es difícil que la verdad de
DIOS pueda ser el arquitecto de la vida, porque se enfrenta a vivir EL JUDAS QUE
TRAICIONO A JESÚS, donde desaparece el amor, se vive l justicia de Hombre, de
cortar la cabeza al que te anuncia la verdad, como Juan el Bautista, por anunciarle:
Mateo 14:3-4 “Es que Herodes había
prendido a Juan, le había encadenado y puesto en la cárcel, por causa de Herodías,
la mujer de su hermano Filipo. Porque Juan le decía, no te es ilícito tenerla”
El cortar la cabeza significa que la conciencia delata al
hombre de las acciones que realiza diariamente, pero se debe cortar la cabeza
para SER. Dentro de este contexto entra el aborto, eutanasia, las idolatrías a
las pasiones del dinero, sexo, etc. Que están fuera del contexto de la verdad:
Mateo 22:21 “Pues lo del César Devolverle
al César, y lo de DIOS a DIOS” Tobías 8: 7-9 “Yo no tomo a esta mi hermana con deseo impuro, más con recta intención.
Ten piedad de mí y de ella y podamos llegar juntos a nuestra ancianidad. Y
dijeron a coro. Amén, amén. Y se acostaron para pasar la noche”
Para vivir la Pascua de Resurrección, es dejar de ser JUDAS,
no traicionar a la verdad de: SER AMOR, otro CRISTO, de salir de la muerte a la
vida, del egoísmo a la humildad. Encontrarse
con DIOS es una gracia, no una ley, que debo o tengo que hacer. Es dejarse amar,
dejarse llevar de la palabra, para ser libres de las concupiscencias del mundo,
que no te dejan amar, perdonarse y perdonar. No quedarse en la muerte, que es la tradición del
Hombre, del YO pecador el viernes SANTO, el cumplimiento, no vivir la Resurrección.
En esta libertad el Hombre ha vivido el Triduo Pascual desde
le jueves, con la ultima cena, la instauración de la Eucaristía el memorial de
su presencia para toda la vida. Así mismo, el lavatorio de los pies el servicio
al prójimo. Nos deja la herencia del amor, no resistirse
al mal, su encarcelamiento y juicio de Hombre
El viernes vivimos la muerte, donde acuso a Jesucristo y pido
la libertad de Barrabas, la libertad del caudillo, del líder, la Justicia, la
ley, el odio. Luego preguntamos porque tanta violencia, delincuencia, sicariato
y buscamos un culpable en la razón.
El sábado, es el silencio, la soledad, el sentirse huérfano
de Dios, de esperar, tener la esperanza de resucitar con Jesucristo. El resucitar
es una gracia, morir a los razonamientos, de sentirse débil, de no poder más de
cargar un yugo, puesto por mis propios conceptos y mercantilismos de no saber
amar.
Solo TÙ sabes, sí, resucitaste o sigues en una esclavitud,
pero TÙ razón te dice que eres libre.
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