EL AMOR PERMITE EMPRENDER Y CONSTRUIR
FAMILIA
El hombre se encuentra en la búsqueda de la felicidad, del
amor, de poder vivir dentro de la burbuja del placer, vivir, sin mirar, que hay
sueños, tener una identidad, para un desarrollo y crecimiento. Mientras vive de
las emociones pensando que es el amor, se olvida de construir familia, a su vez
de emprender, apoyarse en DIOS, como el verdadero arquitecto de la vida.
El permanecer en un autismo intelectual, que lleva a un
camino lineal, que no hay tropiezos, donde el final es el golpe más duro al ego
del perfeccionamiento, del conocimiento científico. El quedarse con la
inteligencia, desaparece la ignorancia, para transformarse en una soberbia de
saber todo y que no es permitido un tropiezo, una caída, una lágrima de la
impotencia de reconocer que no puedo, que se necesita la ayuda, una sabiduría
superior al hombre que se llama Dios.
La derrota tiene dos caminos: Una de permanecer en el egoísmo,
dejar pasar las oportunidades que DIOS da al hombre, perdiendo la oportunidad
de conocer el verdadero Amor, que no es otra cosa de regresar a la casa del
Padre, pedir perdón, vivir la fiesta del nuevo vino. El segundo camino es vivir
la palabra del cuarto domingo de Adviento (Lucas 1,39-45), como lo explica el Santo
Padre el Papa Francisco “APRENDAMOS DE LA VIRGEN MARIA, ESTA FORMA DE
REACCIONAR: LEVANTARNOS, SOBRE TODO CUANDO LAS DIFICULTADES AMENAZAN CON
APLASTARNOS. LEVANTARNOS, PARA NO EMPANTANARNOS EN LOS PROBLEMAS, HUNDIÉNDONOS
EN LA AUTOCOMPASIÓN O CAYENDO EN UNA TRISTEZA QUE NOS PARALIZA. PERO ¿POR QUÉ
LEVANTARNOS? PORQUE DIOS ES GRANDE Y ESTÁ PREPARADO PARA LEVANTARNOS SI
NOSOTROS LE TENDEMOS LA MANO. ENTONCES ARROJEMOS EN ÉL LOS PENSAMIENTOS
NEGATIVOS, LOS MIEDOS QUE BLOQUEAN TODO IMPULSO Y QUE IMPIDEN IR ADELANTE. Y
DESPUÉS HAGAMOS COMO MARÍA: ¡MIREMOS A NUESTRO ALREDEDOR Y BUSQUEMOS ALGUNA
PERSONA A LA QUE PODAMOS SER DE AYUDA ¡”
El amor renueva todo, de mirar lo que siempre ha estado ahí,
pero la ceguera te hace caer la desesperanza, no poder vivir la verdadera
Navidad, que DIOS nace en nuestros corazones, de vivir en el prójimo,
encontrarse con el amor, de esperar la Vendida del Señor, porque sabemos que
viene.
Es el verdadero emprendimiento, de emprender al encuentro del
Señor, escuchar la voz de DIOS, vivir en la voluntad de Dios, sin importar la
situación concreta que se viva. Es transformar nuestras vidas por la
intervención de la Virgen María, de vivir la alegría en medio los sufrimientos,
de la situación real y concreta de la sociedad. Al entender está decisión de
emprender, lo demás llega por añadidura, el emprendimiento externo, donde se
pueda ya compartir con el prójimo.
No es fácil emprender, porque va ligado directamente con el
amor, de entrar al servicio, ¿EN QUE LE SIRVO?, morir a la razón, para que, se
una, en una sola palabra la “INTELIGENCIA
Y LA SABIDURÍA”, dando origen al amor. Un amor que no es un
condicionamiento, es la presencia de DIOS, en todo sentido, de tener un celo
por la evangelización, hacer conocer que DIOS, ha llegado, que la FE es ya una
FE adulta. ¡Por qué tener FE es creer, ver, topar, palpar¡
El verdadero emprendimiento es saber levantarse de mil
caídas, una paciencia de vivir una conversión de un nuevo Hombre en Espíritu,
de construir familia, donde los frutos son los hijos, el regalo de Dios de
formar hijos para una sociedad de valores, emprendedora, con el temor de Dios,
hacer empresa solidaria, con una empatía y resiliencia de hablar en la verdad
con misericordia.
El poder de Dios, es fuerte para hacer el bien, que florezcan
los emprendimientos, den los frutos dulces, que representa el trabajo en
familia, alegrarse de haber dado el primer paso a emprender, perder le miedo y
esperar la primavera, sin querer cambiar el invierno, por el miedo al
sufrimiento.
El miedo es parte del Mal (demonio, diablo), ángeles que se
revelaron contra Dios, por no querer hacer su voluntad. Su objetivo es engañar
al hombre que se puede eliminar el sufrimiento, que la felicidad es no tener
sufrimiento, por la misma libertad que DIOS dio al hombre en su creación a su
imagen y semejanza.
Sí, tú emprendimiento no florece, es importante hacerse un
acto de constricción, donde estoy fallando, que tropiezos estoy evitando, si
puedo introducirme a la verdadera Navidad, que DIOS nace. Lo dejo nacer
seriamente o dejo seducirme de los espejismos de una sociedad consumista, sin
importar el prójimo.
El amor es emprender. Emprender es SERVIR. Servir es
encontrase con DIOS. Lo crees. ES TU DECISIÓN.
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