La Inteligencia de hombre me arruino,
mato mi propio ser. La sabiduría de Dios me devuelve la vida.
La pregunta constante que se hace el hombre ¿él porque de un
sufrimiento que no tendrá fin? Es la misma pregunta todos los días, de vivir
una letanía de quejas, la búsqueda de soluciones bajo el concepto de
inteligencia, más aún, que hoy tenemos la inteligencia artificial, la presentan
como la panacea al problema actual de índole depresivo, como culpable, la
situación económica financiera, con su respectivo rol de la política, que se
encuentra mancillada por las propias palabras intelectuales, que generan un
problema mayor, ya sin solución, originando una juventud sin norte, sin sueños,
sin ilusiones de dar un nuevo paso, un paso de crear, un paso de sabiduría.
El silencio que se queda callado en el interior, permite al
hombre a vivir la soledad, dejarse llevar por la moda que en su momento no
incomoda, las respuestas a las inquietudes que se presentan por una juventud
que se encuentra en dar cambios, llevados por el impulso de una razón, del
propio maltrato de pensar por conquistar las inquietudes que llegan a su mente,
de querer ser libres de su propio ser, de sus palabras que no tienen sonido
para llenar el vacío de la verdad.
Una verdad que es callada por el infantilismo de un consumo
del momento, los gustos efímeros, el dolor que no se puede enfrentar, pero si
dar solución con la inteligencia, para evitar el berrinche de un eco que pide
misericordia de no entender la historia de la vida, la historia de una familia
sin los cimientos, sin la estructura de Dios, que trasmite la fe, la sabiduría,
la esencia del discernimiento para determinar el aparente bien, una decisión
correcta.
Es la verdad real que el hombre debe saber, debe conocer, que
el hombre vive en la mentira, la misma sociedad con el apoyo de los medios de
comunicación no informa la verdad, informa lo que quiere oír el hombre, que no
hay sufrimiento, el facilismo para llegar a la meta, sin competir con su propio
ser, dejando que el ego se eleve como el pavo real, el cortejo de ser Dios.
El juego del hombre a ser Dios, de extender la mano al árbol
de la vida, termina arruinando su propia vida, entrando a vivir la muerte, la
eutanasia luego del fracaso, la oscuridad, el dolor de la verdad del hombre sin
contenido, sin sal, sin luz, la muerte fría de su propia vida.
La muerte del ser, la tristeza, el dolor, que vive el hombre
por sus propias concupiscencias por querer SER sin SER una criatura de Dios, se
estrella en sus propias decisiones, pero no es noticia. En el mes de marzo 4
del 2023 salió un titular internacional ocurrido en España que decía “Una chica trans se arrepintió de su
cambio de género y culpa al sistema de salud en España: “Me arruinaron la vida”.
Una noticia fugas, fue allá no aquí, no es mi problema.
Sí, verdaderamente se hiciera un escrutinio en nuestra
ciudad, en nuestro país, la respuesta de la noticia del otro continente lo
estamos ya viviendo en nuestra juventud, una noticia oculta a la vista del
hombre, que se extiende por los canales de la inteligencia, los derechos, las
respuestas de la ciencia sin Dios.
La familia se destruye, los cimientos de una sociedad en
desarrollo se desvanecen frente al divorcio, el aborto, la eutanasia. Se crean respuestas
como verdades, para pintar en el lienzo de espejismos, de un consumo inefable,
realidades irreales, una pintura sin vida.
La inteligencia de hombre te crea, forma en un proveedor, en
una competencia, de etiquetar una lista, un movimiento, después de evidenciar
resultados. Quien gano las lista uno, la dos,…….. Las respuestas para que el
hombre se entretenga y no piense, no busque la sabiduría, pueda dar respuestas
a su propia vida, pueda salir de su realidad que es la esclavitud. Ser libres.
Queda demostrado que la inteligencia de hombre te esclaviza,
te destruye, te arruina, te lleva a la muerte óntica del ser como la trans
llamada Susana que expreso “que no
era un chico que había nacido en
un cuerpo de mujer, como le había sugerido el médico”.
Tenemos un rol muy importante como padres, para defender a lo
más débiles, a nuestros hijos, a la juventud que se encuentra buscando
respuestas frente a la fuente de la vida que es Dios. Es hora de volver a casa,
el hijo prodigo que busca el abrazo del Padre.
Te reconoces que eres el hijo prodigo. Una respuesta entre la
inteligencia de hombre y la sabiduría de Dios.
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