domingo, 1 de mayo de 2016

El amor en la vida del Hombre



La vida siempre nos trae sorpresas que el hombre no está preparado para enfrentarlas, porque se olvida de la esencia misma que es el origen.  El origen de la vida del hombre es el amor, cuatro letras que encierran la felicidad absoluta,  pero no la podemos sentir, palpar, vivirla,  por que dejamos de mirar al frente, para mirar el pasado o el futuro.

Por eso durante el caminar no vivimos el hoy, como la esencia de amor que traspasa las barreras de la razón para acoger y dar vida. El egoísmo que cala en la profundidad  del ser, sepulta al amor y se busca un culpable de los acontecimientos que saben,  a   amargura como la hiel de los sabores de los fracasos.

Estos son las sorpresas que nos trae la vida, el caminar sobre el fango de la idolatría, de ser el primero sin importar el otro, sin importar el amor. Nace el individualismo para sumergirse en el perímetro del YO para ganarle al tiempo en medio de una soledad solitaria sin comunicación y sin amor.

Ante todo esto hay un culpable, que la razón convierte, una mentira en una verdad, volviéndose el hombre esclavo de  la verdad de una mentira para nadar  en un mar, lleno de escombros,  de resentimientos para entrar en un eutanasia larga de morir sin  morir para, ahogarse en los conceptos creados,  en esa batalla de querer ganarle al tiempo.

Los culpables son los otros, el aguijón para el fracaso desde la óptica, de lo convexo del espejo de la vida. Mis padres, el vecino, el gobierno, la estructura política son los que no me han dejado triunfar, cuando la verdadera verdad,  es que el otro,  es la oportunidad para el triunfo. Que esa estructura política, ese trabajo, esa familia son los bosques espesos a los que hay que abrir una trocha,  para llegar a beber el agua cristalina que está al otro lado.  

Para llegar al otro lado esta el esfuerzo, el sufrimiento, la constancia, la fortaleza, la paciencia, la humildad, que se la obtiene apoyados en Dios. Que el amor es eso, de morir uno para que el otro sea feliz. Se presenta una ambivalencia pero es la verdad como la madre muere a los dolores de parto para que nazca una vida, un amor de un sufrimiento, un dolor, un miedo, pero al final pasó al otro lado, para escuchar el primer grito de una nueva vida, el eco de una esperanza.

Es el estado de gracia que Dios regala a cada hombre, a cada ser humano, una primogenitura que no se la da valor, pisoteada y vendida por los placeres  de palabras sin eco y sin definiciones, mudas, encerradas que llevan al hombre al suicidio de la vida, de ver todo tinieblas, buscando al culpable y luego terminar con la vida tangible de hombre.

El hombre ha caído a ser esclavo de su propia conquista, desconociendo que existe la palabra AMOR, que nació por amor de su madre que permitió que naciera, pero la ceguera de  las concupiscencias puede más.
Pero siempre hay una luz a la cual estamos llamados, de levantarse de mil caídas, a poder pasar al otro lado, el construir con los cimientos del Espíritu de Dios que es amor. Que se lo encuentra caminando por aquellos caminos de herradura que se convierten en panamericanas, para llegar al cielo,  al verdadero amor. Dios.       

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