lunes, 14 de junio de 2010

El ayer, el hoy y el futuro.

Dentro de la sociedad hay tres tipos de hombres que influyen directamente en el desarrollo y crecimiento de un pueblo, sobre en la formación de la familia:

1. El hombre que vive en el ayer, aseverando el culpable de su fracaso, es decir. Sí mi Padre no su hubiera muerto, si hubiera estudiado, si no me hubieran robado, si no me hubieran botado de trabajo, si me hubiera casado, etc., etc. Viviendo en el balcón de la acera de recuerdos y sobre todo alimentando al alma de resentimientos, envidia, ira, lujuria, dejando morir al Espíritu de vida que es la identidad misma del hombre para convertirse en un callejero de la vida, pidiendo limosna, prostituyéndose para encontrar la felicidad.
2. El hombre que vive en el Futuro, viviendo de ilusiones, de proyecciones, fantasías, que le llevan a perder su sabiduría y enfrentar la realidad construyendo torres sin hacer los cimientos, como es: Cuando me gradué de profesional, cuando tenga trabajo, cuando me case, cuando me saque la lotería, cuando se mejore la economía, cuando tenga dinero. Mientras el tiempo pasa, la vida sigue su rumbo y al final hay un hombre solitario, viejo y muerto en Espíritu.
3. El otro hombre es el que vive el hoy, enfrentando la realidad en que vive. Una enfermedad, un desempleo, la vejez, simplemente cargando la cruz. Vivir esto es encontrarse con uno mismo, descender, morir a la razón, nace un nuevo hombre en Espíritu y aprende amar y compartir con el prójimo.

Este es el verdadero hombre que mira al sufrimiento como una oportunidad más no es una mala suerte. Es poder construir sobre la roca con cimientos de sabiduría, con paredes de prudencia, con puertas de paz, con agua de Espíritu y pisos de humildad.
La esencia del hombre para construir es saber pasar, saber amar y saber compartir. Lo demás llega por añadidura.

Nixon Maldonado Montaño

No hay comentarios: