La Identidad del Hombre
El hombre por lo general siempre esta en la búsqueda constante de la felicidad, que no es otra cosa estar en paz. Pero la palabra felicidad es manoseada y ajustada a la conveniencia del hombre para ejecutarla como una meta.
Por llegar a la meta como objetivo único es donde se da la confusión, que ese objetivo es la felicidad y el cambio absoluto del entorno diario de donde vive el hombre. Sí, es verdad que hay felicidad relativa por el cumplimiento de un sueño y que es duradero instantes de tiempo, según la madurez.
La madurez o inmadurez permite ver la realidad como una oportunidad de crecer o simplemente en convertirse en mendigo de la propia vida buscando culpables por los fracasos. Esta mendicidad que cae el hombre es por la perdida de su Identidad de no vivir el hoy y vender esta primogenitura de ser hijo de Dios a lo libidinoso de los placeres de una sociedad esclava de sus propias verdades.
La verdadera felicidad es poder pasar al otro en la dimensión de vivir la realidad frente al sufrimiento, es decir no escandalizarse a una realidad como la enfermedad, la vejez y la muerte. En esto prima la madurez del hombre y su identidad en Espíritu.
Nixon Maldonado Montaño
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