Contestando a la carta enviada sobre el Presidente Lugo y su paternidad doy mi comentario.
En primer lugar soy un defensor de un presbítero y más aún de un Obispo. Son elegidos por Dios y su función es de ser pastores del rebaño, de guiar por el camino del bien.
Siempre he estado escribiendo que el éxito del hombre y la sociedad esta en la familia, construyendo y sustentada como centro de la misma Jesucristo.
Cuando Dios crea al hombre se da cuenta que se encontraba solo y de su costilla crea a la mujer y da origen a la familia. Toda iba bien hasta que el maligno (la razón, la inteligencia) seduce a Eva para que coma el fruto prohibido que no es otra cosa el árbol de la vida para ser Dios. Nace el pecado de la desobediencia. Adana Eva no pueden obedecer a la palabra de vida y obedecen a la codicia, a la envidia, al placer, etc. Ese Adán y Eva somos TÚ y YO.
El hombre es imposible que pueda obedecer a la palabra de vida como por ejemplo. Que al mal pagarle con bien o en otras palabras de alguien que levante un falso testimonio lo puedas perdonar. Ante esta impotencia de amar al prójimo nace el ego de un pavo real, de ser el Llanero Solitario resolviendo problemas menos el de El, nace el famoso Daniel Boom y su amigo Mingo de ser el hombre pacificador, el mismo Zorro de ayudar al pobre por las injusticias del rico.
En el presente tenemos los defensores de los derechos de los depositantes de la banca cerrada que perdieron por el atraco bancario sin saber que perdieron por la codicia y la avaricia. Nacen los defensores de los Pobres a través de los partidos políticos para ofrecer fantasías e ilusiones de cambiar la vida sin cambiar el interior como los sepulcros blanqueados.
Esa es la realidad del hombre, que ha perdido la identidad dejando morir a la familia, a la familia que trasmitía la FE. Ese mismo hombre sin fe y sin temor a Dios se convierte en juez para dar sentencia al pecado del hombre que comentemos tú y yo.
Una ironía de escupir al cielo para que caiga a uno mismo, una insensatez de no mirar la viga que lleva en el ojo propio, pero si mirar la basura del ojo del vecino. Es verdad que el Presidente Lugo ha cometido un pecado, pero es Dios quien debe juzgarle y no el hombre, o todos somos santos fuertes a la tentación.
Solamente una Pregunta mi estimado Nicolas, nunca ha caído en una tentación de la carne. Le recuerdo que el hombre nació para ser casto sea como soltero o en el matrimonio.
No entremos a la murmuración del Presidente Lugo, ya con lo que esta pasando ya es un sufrimiento que ha estar en noches de vela, porque en el fondo el tiene una palabra de vida. Como pastor fue su misión de sanar almas perdidas pero pudo más el maligno y fue seducido. Se cumple la palabra. “De que le sirve la hombre ganar el mundo si ha perdido su vida”.
El Sacramento sacerdotal es eterno a diferencia del sacramento del matrimonio termina con la muerte de uno de los dos.
Este es mi comentario y que Dios tenga mucha misericordia y nosotros rezar por el Presidente Lugo.
Saludos cordiales,
Nixon Maldonado Montaño
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