lunes, 12 de octubre de 2026

 

¿DA AL CÉSAR, LO QUE ES DEL CÉSAR?

 

El Hombre cada día, se encuentra viviendo el caos, la ceguera, de no caminar sobre la luz, que significa, tomar decisiones con sabiduría, dejar a un lado la razón, la estupidez de los razonamientos, de vivir los egoísmos personales, involucrando a un pueblo, dentro de un mercantilismo electoral, la esclavitud del hombre, de no saber elegir, tomar decisiones, para llegar a la tristeza, la cloaca de la soberbia, de culpar, buscar un culpable de nuestros errores.

 

Nos olvidamos de vivir en la verdad, la verdad es DIOS, quedarnos enfrascados en la botella de un salero, sin dar sal a la vida, el sabor que es morir a la muerte óntica, tener vida para el prójimo. Nos encontramos viviendo el “YO” la estupidez de la inteligencia sin empatía, dando origen a la excitación del poder llamado el “fetichismo del ego” la obsesión de “SER” la exaltación de la imagen, la falsa identidad, de considerarse DIOS, por el libre albedrio que DIOS da al hombre, de escoger el bien o el mal.

 

El Hombre de sumergirse a vivir la idolatría, la inteligencia, el fariseísmo (hipócrita, falsa o que aparenta una gran rectitud, moralidad o religiosidad que en realidad no practica en su interior). Un fariseísmo que se da el lujo de tentar a DIOS, en el Evangelio de Mateo 22: 17-21 “DINOS, PUES, QUÉ TE PARECE, ¿ES LÍCITO PAGAR TRIBUTO AL CÉSAR O NO? MÁS JESÚS CONOCIENDO SU MALICIA, DIJO. HIPÓCRITAS ¿POR QUÉ ME TENTÁIS? MOSTRARME LA MONEDA DEL TRIBUTO. Y LES DICE ¿DE QUIÉN ES ESTA IMAGEN Y LA INSCRIPCIÓN? DICENLE: DEL CÉSAR. ENTONCES LES DICE. PUES LO DEL CÉSAR DEVOLVÉRSELO AL CÉSAR, Y LO DE DIOS A DIOS”.

 

La respuesta, la verdad, que DIOS da al Hombre. Pero puede más la gula del poder, que el Hombre no devuelve lo que es del César, que representa el poder político para el pueblo, prójimo, de vivir comunidad, el bien común, un desarrollo. Hay una reflexión muy profunda ¿QUÉ ESTOY VIVIENDO? Llegar a la respuesta no están alentadora, porque vivimos una esclavitud de razonamiento, donde el Hombre vive su razón en Democracia, con el telón de un mercantilismo, de buscar y obtener la riqueza, con el poder. Termina prostituyéndose al mejor postor de una Democracia que no existe, pero existe el vientre político de alquiler.

 

La triste realidad, verdad, que vivimos, una Democracia sin partidos políticos, sin identidad personal ¿Quién soy yo?, peor, identidad política. Lo que permite el alquilar los partidos y movimientos políticos, que tiene como resultado de vender el voto, por la miseria, de una libra de arroz, fideos, etc. Pan para hoy, hambre para mañana. Esto es la miseria y la esclavitud que se vive, un Hombre lleno de amarguras, culpando su mala suerte, mientras que el poder político, gritando en la tarima (redes sociales) que hay desarrollo.

 

Que difícil que el Hombre pueda reconocer que es un esclavo de sus propias concupiscencias, a pesar de vivir en el estiércol de las consecuencias, de los propios errores, malas decisiones. Nos olvidamos de buscar sabiduría, ser SAL, morir a la razón, dar sal a la vida, aprender amar, cimentado en la gracia de DIOS.

 

Cuando el hombre es libre, hay desarrollo en Democracia, se emprende, porque se encuentra la oportunidad, de entrar a vivir el servicio. DAR AL CÉSAR LO QUE ES DEL CÉSAR Y A DIOS LO QUE ES DE DIOS. El miedo es vencido, no eliminado, cuando se es SAL, LUZ, la resiliencia de: dar y no esperar que llegue; servir y no que le sirvan; crear e investigar y no quedarse en un escritorio; buscar sabiduría y no inteligencia porque ya somos inteligentes; saber soñar, tener esperanza y no quedarse vencido sin intentar dar un paso para hacer camino.

 

Sí, el Hombre, viviera con intensidad la vida, construyendo Familia, la sociedad cambiaría, no se hicieran leyes para evadirlas, la Democracia sería desarrollo, el voto electoral no sería mercancía, se transformaría en oportunidades de crear, investigar, servir y amar. Parece fácil, es fácil, si somos POBRES DE ESPÍRITU, buscar a DIOS, en la libertad, en el libre albedrío que tiene el Hombre.

 

Ya lo dijo San Agustín “DIOS, QUE TE CREÓ SIN TI, NO TE SALVARÁ SIN TI.” En esta libertad tú decides ser libre y si eres libre, emprendes. Si emprendes devolverá AL CÉSAR LO QUE ES DEL CÉSAR, Y LO DE DIOS A DIOS.

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