Los juramentos del
hombre frente a la verdad.
El hombre por el miedo a lo desconocido, de enfrentar a sí
mismo, de buscar la verdad, termina expresando un juramento por el propio Dios,
por la vida. Sin imaginar la profundidad que tiene un juramento, la
consecuencia que trae en decir “TE LO JURO”.
Expresar un “TE JURO” impone una mentira “YO SOY “. Está
pronunciado que es Dios, el creador del cielo y de la tierra. La pobreza
espiritual del hombre frente a la ignorancia de su propio ser, para jurar por
una insignificancia, de un juego de azar, reflejándose en las palabras del
poder político, económico.
El juego del
lenguaje, el miedo a perder en una batalla, nacen los juramentos. “YO TE JURO”,
una palabra que tiene un poder, utilizado por el hombre por la búsqueda
incesante de SER. Expresión que cala en la mendicidad de un pueblo, en la
idolatría que somete al hombre a vivir en una esclavitud de conciencia, de
pobreza espiritual.
Comprobado que el conocimiento académico no resuelve la
infelicidad del hombre, la angustia y desesperación que vive una familia por la
inseguridad y vacíos, de los ofrecimientos, juramentos, del poder. El miedo
sumergido en las decisiones, de no tener un solo lenguaje: Sí, sí, no, no
Un lenguaje que te pone de frente a la verdad. El hombre sin
Dios se cree en su interior ser Dios, ser merecido de ofrecer lo que tiene en
su corazón, que es vanidades y egoísmos que llevan a caminar sin huella, sin
melodías, simplemente a vivir en idolatrías y oscuridades de su propia razón.
La realidad que es ignorada, tapada por el telón de las trsitezas,
el telón de los ofrecimientos sin respuesta real. “TE JURO”, pero tengo la
excusa perfecta culpar al otro, el culpable para no cumplir el juramento “TE
JURO”.
Mientras se presenta otro grupo en busca de una verdad vana,
una verdad sensacionalista de buscar culpables a la injusticia social, al
hombre sin Dios. Encuentran al que juró, de llegar hasta las últimas
consecuencias, sin el concepto de servir. Desconociendo el verbo amar, quedando
el individualismo de Yo primero.
El juego del paralelismo entre inocente y honesto, el bien
ante los ojos del propio hombre, pero con la perversidad de pensamiento,
realizar el juramento “YO JURO” por mi honor que construiré los cimientos de la
familia como un verdadero desarrollo y crecimiento de identidad y amor. Pero
puede más la avaricia acompañado de la gula de poder para votar al tacho de
basura el juramento “YO JURO”, hacer alado a Dios sobre la verdad.
La realidad de un juramento que no soluciona ningún dolor,
más bien hay el compromiso de cumplir, de hacer realidad, caso contrario es
jugar con la integridad de uno mismo y de los demás, como desechar un papel
donde tiene la riqueza y has perdido todo, quedando en la desnudez de la sabiduría,
sin el raciocinio del aprendizaje de Dios.
La importancia que el hombre viva el sosiego de la palabra,
la paz, la tranquilidad de Dios en medio de las tribulaciones que se debe
enfrentar diariamente. No entrar en el juego de ofrecer, jurar por las verdades
del mundo que luego se convierten en mentiras, en la oscuridad de un juramento
sin verdades.
Reconocer que no puedo, que soy débil, necesito el espíritu
de Dios, para expresar el lenguaje de la humildad en decir: Sí, sí; no, no.
No hay comentarios:
Publicar un comentario