martes, 23 de julio de 2019

El poder


El hombre por su naturaleza siempre está buscando el poder, para lo cual utiliza la inteligencia y llegar a cumplir el deseo, lo que es ante la mirada externa, olvidando el poder de la palabra, que es el amor al prójimo.

Un poder más codiciado es el poder político, para extender la palabra sin conceptos, simplemente en hacer conocer quien decide ante el débil, que es el prójimo. Es decir que el poder  crea quimeras de algo verdadero que no es, pero te hace fuerte por un instante para despertar y vivir en la soledad de su propia cárcel.

Hoy tienen el poder los políticos, se desgarran las vestiduras de la verdad, para discutir la ley del  matrimonio igualitario, viviendo la extensión de ser, Santa Claus,  que pueden alegrar el alma a alguien que está contra la naturaleza de la vida, de destruir la familia.

La imposición de imponer, manipular, para influir en las decisiones de aquel niño que no puede pensar por sí mismo y crear en los próximos años la misma amargura que viven con el poder del momento, con la tendencia de ser lo que no es. 

Que distinto cuando el poder es aplicado para construir, mirando con los ojos del alma, de traspasar la corriente de aire, la briza de dar, pasar al otro lado, de mirar siempre al frente, de no tener miedo y no apoyarse en la razón como un Dios que se desmorona. 

El verdadero poder es construir familia, hacer historia, que las generaciones de las generaciones siempre perseveren en el poder de la palabra, con los valores de ser uno, en el mismo amor al prójimo. Es la mejor herencia que se puede dejar a un hijo que el verdadero poder viene de Dios.

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