Nos encontramos viviendo el nuevo año, con un nuevo amanecer, con un nuevo encanto de la vida y de saborear y visualizar la creación de Dios.
Este optimismo depende si has dejado atrás, has sepultado todo lo malo (soberbia, lujuria, ira, gula, pereza, etc), para vivir el nuevo año que será todo el año. Porque es el hombre el crea el tiempo y lucha con el mismo en poderlo ganar.
Esta competencia de entrar con el tiempo trae consigo de destruir primeramente la identidad del hombre para convertirse en un súper hombre o simplemente en Dios. También destruye en centro de la sociedad que es la familia.
Al perder la identidad y la familia los objetivos que se plantea el hombre son simples sin coyuntura, simplemente se contenta con dadivas y no de aportar al desarrollo de la sociedad. Es hora de enfrentar los miedos y de poder descansar en medio del sufrimiento, viéndolo como oportunidades para crecer y no de mala suerte. Descansar en Dios.
Nixon Maldonado Montaño
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